lunes, 12 de septiembre de 2016

LA PRIMAVERA.


Esta historia sucedió en Pekín.
Había en la capital una prostituta joven y hermosa llamada Yu Tang Chun, quien conoció por casualidad al hijo de un ministro de la corte. Se enamoraron profundamente entregándose a un idilio en medio de un ambiente adverso. Al joven no le importaba la indecencia de la profesión de su amada y juró no separarse nunca de ella. Sin embargo, como la muchacha trabajaba para la dueña del prostíbulo, el joven tenía que pagarle todos los días para tener el derecho a la exclusividad de la doncella. Había traído decenas de miles de monedas de plata para estudiar en la capital, pero en menos de un año gastó todo el dinero en el prostíbulo y el día que no pudo seguir pagando a la dueña lo echaron de la casa a patadas.

Triste y solitario, el empobrecido hijo del ministro imperial tuvo que mendigar para no morir de hambre. La joven se sumergió en una inmensa aflicción, que se acentuaba al recordar la felicidad de los días que había pasado al lado de su enamorado. Las lágrimas se le desprendían como perlas transparentes y le mortificaba pensar en la penuria que acosaba a su amado.

Un día, al enterarse por casualidad del paradero de su amado, se sintió invadida por una alegría indescriptible. Tomó todo el dinero que había ganado y se lo entregó a un mensajero junto con un cofre de joyas, para sacarle del apuro y ayudarle a realizar sus estudios interrumpidos.
Antes de marcharse, el joven vino a despedirse de su amada y le reiteró su amor incondicional. La hermosa joven le dijo que le esperaría hasta que volviera con los estudios realizados. Se separaron con el corazón dolorido y las caras bañadas en lágrimas.

A partir de ese día, Primavera, que así se llamaba la joven, se encerró y nunca volvió a salir. Se negaba a trabajar para complacer a los hombres. Pasaba los largos días y noches sumergida en un profundo dolor. Echaba de menos a su entrañable amado, mientras que soportaba impasiblemente la soledad, la añoranza y los recuerdos idílicos de la convivencia. Perdió el apetito adelgazaba por el dolor y la desnutrición.
La dueña del prostíbulo se puso furiosa al ver que ella no recibía a los hombres. Para vengarse de su inactividad, la vendió a un rico comerciante de la provincia de Shan Xi como concubina.

Resultó que la mujer de ese mercader adinerado mantenía relaciones extramatrimoniales con un adúltero desde hacía bastante tiempo. Y para mantener sus relaciones ilícitas en secreto mató a su marido.
Pero se lo inculpó a Primavera con una falsa acusación, sobornando además a los jueces para que la condenaran a muerte. Los funcionarios de la justicia detuvieron enseguida a Primavera, a la que sometieron a cruel tortura con el fin de obligarla a confesar el delito de homicidio. La muchacha no pudo soportar el martirio de los látigos y asumió la calumnia como un hecho real, por lo que fue condenada a muerte.

Días antes de la ejecución, llegó un inspector de la justicia enviado por el emperador, que era precisamente el novio de la condenada. Sucedió que tras separarse de su amada, se dedicó íntegramente al estudio durante varios años. Al final se presentó a los exámenes imperiales y ganó un lugar prominente, lo que le valió ser nombrado inspector de justicia.

Al leer los expedientes, se sorprendió enormemente al encontrar el nombre de su novia condenada a muerte. Se quitó el uniforme oficial y se disfrazó de un ciudadano común y empezó a investigar el extraño caso. Al cabo de dos días pudo aclarar todos los detalles de la calumnia. Convocó una nueva sesión para aclarar el caso. Estaba seguro de que podría revocar el falso veredicto y salvar a su amada.

Sin embargo, cuando vio a su entrañable amada, se emocionó tanto que perdió la serenidad y el control de sí mismo. Ante el inminente fracaso de los esfuerzos por absolver a su amada, los dos ayudantes del inspector controlaron, afortunadamente, la situación adversa y declararon inocente a la hermosa muchacha.
Tras el juicio, los novios se encontraron con gran emoción fundiéndose en lágrimas de alegría y felicidad.

Leyenda China.

2 comentarios:

  1. Una bonita historia con final feliz cómo a mí me gustan.Saludos

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    1. Muchas gracias CHARO por comentar, realmente es una linda leyenda. Saludos!

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