jueves, 29 de agosto de 2013

EL HOMBRE LIBERADO.


Un buscador espiritual viajó a la India en su afán por encontrar y entrevistar a un verdadero iluminado, a un jivanmukta o liberado-viviente.

Viajó durante meses por el país. Se trasladó de los Himalayas al cabo de la Virgen, del estado de Maharahstra al de Bengala. Recorrió montañas, dunas, desiertos, ciudades y pueblos.

Recabó mucha información y, por fin, halló, según todos los testimonios, un verdadero hombre realizado. Por fin, podría llevar a cabo su ansiado encuentro.

El graznido de los cuervos quebraba el silencio de una tarde apacible y dorada. El hombre realizado se hallaba bajo un frondoso rododendro, en actitud meditativa. El visitante lo saludó cortésmente, se sentó a su lado y preguntó:

-Antes de que usted hallase la realización, ¿se deprimía?

-Sí, claro, a veces -repuso tranquilamente el jivanmukta.

El buscador hizo una segunda pregunta:

-Dígame, y ahora, después de su iluminación, ¿se deprime a veces?

Una leve y hermosa sonrisa se dibujó en los labios del jivanmukta. Penetró con sus límpidos ojos los de su interlocutor y contestó:

-Sí, claro, a veces, pero ya ni me importa ni me incumbe.

Cuando cesa la identificación con tus procesos psicomentales, ya nada puede encadenarte ni implicarte. Eres como un bambú vacío por el que libremente circula la energía universal.


Leyenda de India.

miércoles, 28 de agosto de 2013

LOS ELEFANTES BLANCOS.


El discípulo quería elaborarlo todo a través del entendimiento intelectual. Sólo confiaba en la razón y estaba encerrado en la propia jaula de su lógica. Visitó al mentor espiritual y le preguntó:

-Señor, ¿quién sostiene el mundo?

El mentor repuso:

-Ocho elefantes blancos.

-¿Y quién sostiene a los ocho elefantes blancos? -preguntó intrigado el discípulo.

-Otros ocho elefantes blancos.

El pensamiento es limitado. Una nueva energía de conocimiento aparece cuando cesa el pensamiento.


Leyenda de India.

martes, 27 de agosto de 2013

EL BAMBÚ.


Existía un próspero reino en el norte de la India. Su monarca había alcanzado ya una edad avanzada. Un día hizo llamar a un yogui que vivía dedicado a la meditación profunda en el bosque y dijo:

-Hombre piadoso, tu rey quiere que tomes esta caña de bambú y que recorras todo el reino con ella. Te diré lo que debes hacer. Viajarás sin descanso de ciudad en ciudad, de pueblo en pueblo y de aldea en aldea. Cuando encuentres a una persona que consideres la más tonta, deberás entregarle esta caña.

-Aunque no reconozca otro rey que mi verdadero yo interior, señor, habré de hacer lo que me dices por complacerte. Me pondré en camino enseguida.   El yogui cogió la caña que le había dado el monarca y partió raudo. Viajó sin descanso, llegando sus pies a todos los caminos de la India. Recorrió muchos lugares y conoció muchas personas, pero no halló ningún ser humano al que considerase el más tonto. Transcurrieron algunos meses y volvió hasta el palacio del rey. Tuvo noticias de que el monarca había enfermado de gravedad y corrió hasta sus aposentos. Los médicos le explicaron al yogui que el rey estaba en la antesala de la muerte y se esperaba un fatal desenlace en minutos. El yogui se aproximó al lecho del moribundo.

Con voz quebrada pero audible, el monarca se lamentaba:

-¡Qué desafortunado soy, qué desafortunado! Toda mi vida acumulando enormes riquezas y, ¿qué haré ahora para llevarlas conmigo? ¡No quiero dejarlas, no quiero dejarlas!

El yogui entregó la caña de bambú al rey.


Puedes ser un monarca, pero de nada sirve si tu actitud es la de un mendigo. Sólo aquello que acumulas dentro de ti mismo te pertenece. No hay otro tesoro que el amor.

Leyenda de India.

domingo, 25 de agosto de 2013

SER.


Maestro, dime ¿quién soy y por qué estoy aquí? 
Hijo, no pierdas tiempo buscando respuestas a preguntas que no tienen importancia.
Tú eres el que decidas ser, porque el ser es un hecho experiencial y no intelectual. Y estas aquí justamente para eso, para ser. No pierdas tiempo buscando las multidimensiones etéreas de tu conciencia porque esas son payasadas; tu conciencia es un hecho biológico, fáctico, no espiritual.


Cuento Zen.

sábado, 24 de agosto de 2013

LA BROMA DEL MAESTRO.


Había en un pueblo de la India un hombre de gran santidad. A los aldeanos les parecía una persona notable a la vez que extravagante. La verdad es que ese hombre les llamaba la atención al mismo tiempo que los confundía. El caso es que le pidieron que les predicase. El hombre, que siempre estaba en disponibilidad para los demás, no dudó en aceptar. El día señalado para la prédica, no obstante, tuvo la intuición de que la actitud de los asistentes no era sincera y de que debían recibir una lección. Llegó el momento de la charla y todos los aldeanos se dispusieron a escuchar al hombre santo confiados en pasar un buen rato a su costa. El maestro se presentó ante ellos. Tras una breve pausa de silencio, preguntó:

-Amigos, ¿sabéis de qué voy a hablaros?

-No -contestaron.

-En ese caso -dijo-, no voy a decirles nada. Son tan ignorantes que de nada podría hablarles que mereciera la pena. En tanto no sepan de qué voy a hablarles, no les dirigiré la palabra.

Los asistentes, desorientados, se fueron a sus casas. Se reunieron al día siguiente y decidieron reclamar nuevamente las palabras del santo.

El hombre no dudó en acudir hasta ellos y les preguntó:

-¿Sabéis de qué voy a hablaros?

-Sí, lo sabemos -repusieron los aldeanos.

-Siendo así -dijo el santo-, no tengo nada que deciros, porque ya lo sabéis. Que paséis una buena noche, amigos.

Los aldeanos se sintieron burlados y experimentaron mucha indignación.

No se dieron por vencidos, desde luego, y convocaron de nuevo al hombre santo. El santo miró a los asistentes en silencio y calma. Después, preguntó:

-¿Sabéis, amigos, de qué voy a hablaros?

No queriendo dejarse atrapar de nuevo, los aldeanos ya habían convenido la respuesta:

-Algunos lo sabemos y otros no.

Y el hombre santo dijo:

-En tal caso, que los que saben transmitan su conocimiento a los que no saben.

Dicho esto, el hombre santo se marchó de nuevo al bosque.


Sin acritud, pero con firmeza, el ser humano debe velar por sí mismo.

Leyenda de India.

viernes, 23 de agosto de 2013

OBJETIVO TRAS OBJETIVO.


Maestro, seguí tu consejo, me tracé un objetivo y lo conseguí, pero no soy feliz. ¿Qué debo hacer? Hijo, un objetivo tiene otros objetivos dentro de si y debes elegir el tuyo ¿Lo has hecho? 
No Maestro, me limité al primero. Bueno, esa es la razón por la que no eres feliz. Debes perseguir objetivo tras objetivo y conseguirlos todos… hasta que llegues al último. ¿Cuál? La nada, el no querer conseguir. Ahí recién serás feliz.


Cuento Zen.

jueves, 22 de agosto de 2013

INTERÉS.


Un hombre muy rico, creyendo que estaba a punto de morir, llamó a sus hijos y dividió entre ellos sus propiedades. Sin embargo, no murió y al levantarse de la cama, se encontró con que sus hijos ya no le querían, ni tenían con él las delicadezas que antes, cuando todos esperaban conseguir mayor parte de su fortuna.
Todos le trataban mal, y no se recataban para decir que deseaban que muriese lo más pronto posible, ya que su vida sólo originaba gastos y molestias.
El pobre hombre no cesaba de llorar, y un día se encontró con un viejo amigo, a quien contó lo que le ocurría. El amigo, conmovido por lo que acababa de oír, prometió hallar una solución a aquel estado de cosas.
En efecto, la encontró y a los pocos días llegó con gran pompa a la casa de su amigo, seguido de diez criados que eran portadores de unos pesados sacos llenos de piedras.
Cuando estuvieron solos, el amigo dijo:
- Te he traído estas piedras para engañar a tus hijos. Cuando me marche vendrán a ver lo que te he traído. Diles que he venido a pagarte una deuda muy antigua, y que eres más rico que antes. Ya verás cómo todos se desviven por ti. Volveré dentro de algún tiempo para ver cómo van las cosas.
Cuando, transcurridos unos meses, volvió el amigo, encontró al viejo rodeado de sus hijos, que todos a una se desvivían por él. Y así siguieron haciéndolo hasta que murió, descubriendo entonces el engaño, que tenían bien merecido.


Leyenda de India.

miércoles, 21 de agosto de 2013

LA PIEL DEL LEÓN.


Cuando Bramadatta reinaba en Benarés, había un viejo mercader que viajaba de pueblo en pueblo, llevando sus mercancías a lomos de un asno. Este mercader se valía de un ingenioso ardid para alimentar a su burro. Tan pronto como llegaba a un pueblo, lo descargaba y lo cubría enseguida con una piel de león; luego lo soltaba en un campo de arroz o alfalfa. El asno comía hasta hincharse y los dueños de los campos no se atrevían a echarle, ya que creían que se trataba de un león verdadero.
Un día el mercader llegó a un pueblo, y como había hecho en los otros, soltó al asno en un campo de verde alfalfa. El dueño, al ver lo que él suponía un león huyó, aterrorizado, al pueblo, y contó a sus convecinos lo que estaba ocurriendo. Sin vacilar un momento, todos se armaron hasta los dientes y corrieron al encuentro del falso león.
Este, al ver acercarse a tanta gente lanzó un sonoro rebuzno que descubrió a los campesinos su disfraz, y que tuvo además por consecuencia irritarlos mucho más. En un momento cayeron todos sobre él y lo molieron a palos de tal manera, que cuando al fin el mercader logró rescatarlo, estaba moribundo.
El hombre se tiró de los pelos al ver que por su avaricia había perdido a un compañero fiel y útil, y mientras el pollino moría, el viejo iba diciendo:
- No es la piel lo que hace temible al león.


Leyenda de India.

martes, 20 de agosto de 2013

ODIO.


Maestro, ¿por qué existe tanto odio, ira, desprecio de unos a otros? Todo sería mejor si pudiéramos vivir en paz. 
Hijo, esas emociones no existen de unos a otros, sino de uno a uno mismo. Todo lo que sucede en tu realidad lo creas tú mismo, a veces por hacer y otras por no hacer. No es que el otro te ofenda, es que tú te menosprecias. Cuando el hombre tome conciencia de esto, dejará de existir el odio y la ira.


Cuento Zen.

lunes, 19 de agosto de 2013

MUCHAS GRACIAS.


Amigos, en esta oportunidad quiero agradecerles a todos porque hemos llegado a los 500 Seguidores, y quiero destacar ese número porque estoy seguro que será un punto de inflexión en este humilde Blog. Para mi es un gran logro, que supera mis expectativas iniciales y me halaga saber el gran interés y aceptación que tiene Leyendas de Oriente. Mi compromiso con ustedes sigue siendo el mismo, publicar las mejores leyendas, cuentos y reflexiones para compartir. Pero mi responsabilidad es aún mayor por la gran cantidad de gente que lee este Blog y me alienta a mejorar cada vez más. 
Por eso amigos, muchas gracias por acompañarme en este Camino, y vamos a ir por más seguidores y lectores de Leyendas de Oriente.

Un gran saludo, Oz.

domingo, 18 de agosto de 2013

EL ESTUDIO DEL ZEN.


Maestro ¿qué se le puede decir a la persona que pregunta acerca de la pertinencia y necesidad de estudiar y practicar el zen en la vida diaria? 
Hijo, solamente hacerle una pregunta: ¿te conoces? Si la respuesta es Sí, entonces debe acercarse al zen porque no es verdad. ¿Y si la respuesta es No? Con mayor razón debe acercarse al zen, porque es verdad.


Cuento Zen.

sábado, 17 de agosto de 2013

EL MEJOR DÍA DE LA VIDA.


Maestro, de todos los días de nuestra vida, ¿cuál es el que realmente vale la pena vivir intensamente? ¿El de nuestro nacimiento? ¿Los días de amor? ¿Los de odio? ¿Los triunfos? 
Hijo, ninguno de ellos. El único día que merece ser vivido intensamente es el día de hoy porque mañana no sabemos si estaremos vivos. Hoy puede ser tu último día de vida en esta tierra así que haz que valga la pena vivirlo.


Cuento Zen.

jueves, 15 de agosto de 2013

¿QUÉ ES LA FELICIDAD?


Maestro ¿qué es la felicidad? ¿Existe el hombre feliz?
Hijo la felicidad es vivir en la unicidad, ser uno mismo. No existe el hombre completamente feliz porque todos, en mayor o menor medida, somos esquizofrénicos, vivimos desdoblados. 
Nos pesa la culpa de nuestro pasado y nos angustiamos, y nos pesa la inseguridad del porvenir. No somos nosotros mismos, somos duales, y la meta debe ser llegar a ser uno mismo y vivir la realidad tal como es. Para eso es el zen.


Cuento Zen.

miércoles, 14 de agosto de 2013

VALORAR LA VIDA.


Maestro, ¿es malo pensar en la muerte? Todo el mundo le rehuye al tema. Hijo, todos deberían comenzar el día pensando en la muerte. Así comenzarían la jornada con un baño de humildad, podrían enfrentar mejor el día que les llegó de regalo, y podrían valorar mejor cada instante que les toca vivir y cada cosa que hagan o que logran tener. Yo siempre les he dicho: la muerte no es su enemiga, es su mejor amiga.


Cuento Zen.

martes, 13 de agosto de 2013

VIVIR EL ZEN.


Maestro, ¿cómo vives tu vida?
Hijo, mi vida es el Zen, por eso la vivo de la forma que me tocó vivir. No es conformismo, es aceptación de la realidad, en nuestra vida hay cosas que no podemos controlar, y confrontar esos hechos es peor, porque nada podemos hacer.
El Zen acepta la realidad, nosotros influimos en nuestro presente, cambiamos nuestro futuro pero hay situaciones que están fuera de alcance. Aceptar esas realidades es vivir el Zen, y esa es la vida que elegí.


Cuento Zen.

lunes, 12 de agosto de 2013

DESPERTAR.


Maestro, ¿qué entiendes como despertar a la realidad?
Hijo, la mayoría de los seres humanos vivimos de forma automática, cumplimos horarios, seguimos rutinas, y tenemos objetivos en común, algunos los cumplimos, otros no.
Esa vida regulada por costumbre no nos permite apreciar la vida en sí misma, las pequeñas cosas que nos rodean y no las vemos. ¿Cuándo fue la última vez que apreciaste un amanecer?  ¿Cuándo fue la última vez que disfrutaste el tiempo sin medirlo con un reloj?
Cuando puedas responder preguntas como estas sin sentir que tu vida te controla, ahí habrás despertado.


Cuento Zen.

domingo, 11 de agosto de 2013

SIN MIEDO.


Durante las guerras civiles en el Japón feudal, un ejército invasor podía barrer rápidamente una ciudad y tomar el control. En una aldea en particular, todos huyeron momentos antes que llegara el ejército; todos excepto el maestro de Zen.

Curioso por saber de ese viejo, el general fue hasta el templo para ver por sí mismo qué clase de hombre era el maestro. Como no fue tratado con la deferencia y sometimiento a los cuales estaba acostumbrado, el general estalló en cólera.

- ¡Estúpido! —gritó mientras alcanzaba su espada—. ¡No te das cuenta que estás parado ante un hombre que podría atravesarte sin cerrar un ojo!

Pero a pesar de la amenaza, el maestro permaneció inmóvil.

- ¿Y usted se da cuenta —contestó tranquilamente el maestro—, que está parado ante un hombre que podría ser atravesado sin cerrar un ojo?


Leyenda de Japón.

viernes, 9 de agosto de 2013

YO Y TÚ.


Era un discípulo honesto. Moraba en su corazón el afán de perfeccionamiento. Un anochecer, cuando las chicharras quebraban el silencio de la tarde, acudió a la modesta casita de un yogui y llamó a la puerta.

-¿Quién es? -preguntó el yogui.

-Soy yo, respetado maestro. He venido para que me proporciones instrucción espiritual.

-No estás lo suficientemente maduro -replicó el yogui sin abrir la puerta-. Retírate un año a una cueva y medita. Medita sin descanso.

Luego, regresa y te daré instrucción.   Al principio, el discípulo se desanimó, pero era un verdadero buscador, de esos que no ceden en su empeño y rastrean la verdad aun a riesgo de su vida. Así que obedeció al yogui.

Buscó una cueva en la falda de la montaña y durante un año se sumió en meditación profunda. Aprendió a estar consigo mismo; se ejercitó en el Ser.

Sobrevinieron las lluvias del monzón. Por ellas supo el discípulo que había transcurrido un año desde que llegara a la cueva. Abandonó la misma y se puso en marcha hacia la casita del maestro. Llamó a la puerta.

-¿Quién es? -preguntó el yogui.

-Soy tú -repuso el discípulo.

-Si es así -dijo el yogui-, entra. No había lugar en esta casa para dos yoes.

Más allá de la mente y el pensamiento está el Ser.
Y en el Ser todos los seres.

Leyenda de India.

jueves, 8 de agosto de 2013

LAS ENSEÑANZAS DE LAO TSE.


"Las palabras veraces no son agradables,
y las agradables no son veraces.
El hombre bueno no gusta de discutir,
y el que discute no es hombre bueno.
El sabio no es erudito
y el erudito no es sabio.
El sabio no atesora,
y ofreciendo a los demás,
se hace rico.
El camino del cielo beneficia y no perjudica.
La norma del sabio es obrar sin combatir."


Tao Te King.
Lao Tse.

miércoles, 7 de agosto de 2013

LIBERTAD.


Maestro, ¿te sientes libre?
Hijo, aunque me encontrara en un calabozo, encerrado con cadena perpetua y sin posibilidad de salir, siempre me sentiría libre.
La libertad es un estado mental, tu libertad no depende de lo que otros hombres digan, ni de barrotes, cadenas o celdas con muros reforzados.
Si tu mente es libre, tu espíritu lo será y experimentarás una libertad plena que dependerá solamente de ti.


Cuento Zen.

martes, 6 de agosto de 2013

CONOCIMIENTOS.


Maestro, ¿cuál es la mejor forma de adquirir conocimientos?
Hijo, cada persona durante su vida adquiere diversos conocimientos, algunos son útiles otros no tanto, sin embargo siempre es bueno conocer de todo, nunca se sabe si deberás utilizar esos conocimientos.
En cuanto a la mejor forma de adquirir conocimientos, es la que te impulsa el interés, la curiosidad y lo más importante, las ganas de aprender. La motivación es lo que te impulsa a aprender, y adquirir conocimientos es lo que nos ha hecho evolucionar como seres humanos en el transcurso de la historia.


Cuento Zen.

lunes, 5 de agosto de 2013

SEGURIDAD.


Una vez, un maestro de la ceremonia del té, en el viejo Japón, accidentalmente ofendió a un soldado. Se disculpó rápidamente, pero el impetuoso soldado exigió que el asunto fuera resuelto en un duelo de espada.

El maestro del té, que no tenía experiencia con las espadas, pidió consejo a un amigo maestro de Zen quien sí tenía la habilidad. Mientras su amigo le servia, el espadachín Zen que no lo podía ayudar, notó cómo el maestro del té realizaba su arte con perfecta concentración y tranquilidad. “Mañana”, dijo el espadachín Zen, “cuando se enfrente al soldado, sostenga la espada sobre su cabeza, como si estuviera listo para embestir, y dele la cara con la misma concentración y tranquilidad con las cuales usted realiza la ceremonia del té”.

Al día siguiente, a la hora y lugar acordados para el duelo, el maestro del té siguió este consejo. El soldado, alistándose para atacar, miró fijamente durante largo tiempo la cara completamente atenta pero tranquila del maestro del té. Finalmente, el soldado bajó su espada, se disculpó por su arrogancia, y se fue sin que un solo golpe fuera dado.


Leyenda de Japón.

domingo, 4 de agosto de 2013

MOMENTO A MOMENTO.


Era un yogui muy anciano. Ni siquiera él mismo recordaba sus años, pero había mantenido la consciencia clara como un diamante, aunque su rostro estaba apergaminado y su cuerpo se había tornado frágil como el de un pajarillo. Al despuntar el día se hallaba efectuando sus abluciones en las frescas aguas del río. Entonces llegaron hasta él algunos aspirantes espirituales y le preguntaron qué debían hacer para adiestrarse en la verdad. El anciano los miró con infinito amor y, tras unos segundos de silencio pleno, dijo:

-Yo me aplico del siguiente modo: Cuando como, como; cuando duermo, duermo; cuando hago mis abluciones, hago mis abluciones, y cuando muero, muero.

Y al concluir sus palabras, se murió, abandonando junto a la orilla del río su decrépito cuerpo.

La verdad no es una abstracción ni un concepto. Cuando la actitud es la correcta, la verdad se cultiva aquí y ahora, de instante en instante.


Leyenda de India.

INVENCIBILIDAD.



"La invencibilidad está en uno mismo, la vulnerabilidad en el adversario."


Sun Tzu.
El Arte de la Guerra.

viernes, 2 de agosto de 2013

LAS MONTAÑAS.


El joven Zhang caminaba tranquilamente cuando vio a un anciano parado mirando fijamente al horizonte. Curioso, Zhang le preguntó que observaba, el anciano le respondió que quería escalar la montaña que estaba delante de él.
Zhang pensó que quizás era el último reto de la vida del anciano y decidió ayudarlo a hacerlo.
Con gran dificultad, ambos empezaron a subir por la montaña, cada vez el camino se hacía más complicado, el anciano estaba cansado pero Zhang parecía más cansado aún.
La montaña era alta, llena de peligros y en cada paso podían sentir el riesgo de estar allí.
Después de varias horas de mucho sacrificio llegaron a la cima, muy cansados y hambrientos.
Mientras descansaban y comían, el joven notó que el anciano estaba otra vez con la mirada fija en el horizonte.
Le preguntó qué le ocurría, a lo que el anciano le respondió que quería escalar la montaña que estaba en frente a él.
Zhang, notablemente enojado le dijo: no es suficiente esta que hemos escalado, puede intentar si quiere pero no cuentes conmigo. Soy joven y no puedo más, y después qué? Querrá escalar otra montaña más?
El anciano sonrió y le contestó:
Al final de mi vida puedo seguir escalando montañas, tú en cambio te rindes en la primera. Los problemas son como las montañas, escalas una y aparecerán otras, más altas y difíciles de escalar.


Leyenda de China.

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