miércoles, 31 de julio de 2013

LA BÚSQUEDA INTERIOR.


Una mujer estaba buscando afanosamente algo alrededor de un farol. Entonces un transeúnte pasó junto a ella y se detuvo a contemplarla. No pudo por menos que preguntar:

-Buena mujer, ¿qué se te ha perdido?, ¿qué buscas?

Sin poder dejar de gemir, la mujer, con la voz entrecortada por los sollozos, pudo responder a duras penas:

-Busco una aguja que he perdido en mi casa, pero como allí no hay luz, he venido a buscarla junto a este farol.

No quieras encontrar fuera de ti mismo lo que sólo dentro de ti puede ser hallado.

Leyenda de India.

martes, 30 de julio de 2013

MIEDO.


Había un rey de corazón puro y muy interesado por la búsqueda espiritual. A menudo se hacía visitar por yoguis y maestros místicos que pudieran proporcionarle prescripciones y métodos para su evolución interna. Le llegaron noticias de un asceta muy sospechoso y entonces decidió hacerlo llamar para ponerlo a prueba.

El asceta se presentó ante el monarca, y éste, sin demora, le dijo:

-¡O demuestras que eres un renunciante auténtico o te haré ahorcar!

El asceta dijo:

-Majestad, os juro y aseguro que tengo visiones muy extrañas y sobrenaturales. Veo un ave dorada en el cielo y demonios bajo la tierra.

¡Ahora mismo los estoy viendo! ¡Sí, ahora mismo!

-¿Cómo es posible -inquirió el rey- que a través de estos espesos muros puedas ver lo que dices en el cielo y bajo tierra?

Y el asceta repuso:

-Sólo se necesita miedo.

Caminar hacia la Verdad es más difícil que hacerlo por el filo de la navaja, por eso sólo algunos se comprometen con la Búsqueda.

Leyenda de India.

LA VANIDAD DEL TIGRE.


Erase una vez, hace muchos años en la antigua China, que un tigre desafió a los dioses, diciendo que su bella piel (que en ese entonces no tenía rayas) con nada se podía manchar. Los dioses intentaron mancharla con todo lo que encontraban: pintura, cloro, jugo de uva, etc.; para acabar pronto intentaron de todo, pero entonces el tigre se empezó a comportar como un insolente y vanidoso animal, así que uno de los dioses se enojó y utilizó casi todo su poder y castigó al tigre por su insolencia poniéndole rayas negras a su bella piel. Y desde entonces el tigre es rayado.

La vanidad es una debilidad y no un símbolo de belleza o poder.

Leyenda de China.

lunes, 29 de julio de 2013

LO MAYOR DEL TAO.


"La mayor perfección es de apariencia imperfecta,
pero su acción es inagotable.
La mayor plenitud es de apariencia vacía,
pero su acción es inagotable.
La mayor rectitud es en apariencia retorcida.
La mayor habilidad es en apariencia torpe.
La mayor elocuencia es en apariencia incongruente.
El movimiento vence al frío.
La quietud vence al calor.
La quietud absoluta es la norma del mundo."


Tao Te King.
Lao Tse.

domingo, 28 de julio de 2013

EL SÁNDALO.


Era un hombre que había oído hablar mucho de la preciosa y aromática madera de sándalo, pero que nunca había tenido ocasión de verla. Había surgido en él un fuerte deseo por conocer la apreciada madera de sándalo. Para satisfacer su propósito, decidió escribir a todos sus amigos y solicitarles un trozo de madera de esta clase. Pensó que alguno tendría la bondad de enviársela. Así, comenzó a escribir cartas y cartas, durante varios días, siempre con el mismo ruego: “Por favor, enviadme madera de sándalo”. Pero un día, de súbito, mientras estaba ante el papel, pensativo, mordisqueó el lápiz con el que tantas cartas escribiera, y de repente olió la madera del lápiz y descubrió que era de sándalo.

Si la percepción está embotada, se estrella en las apariencias de las cosas.

Leyenda de India.

sábado, 27 de julio de 2013

LA VIRTUD DEL TAO.


"La virtud superior no se precia de virtuosa,
esa es su virtud.
La virtud inferior aprecia su propia virtud,
por eso no tiene virtud.
La virtud superior no actúa
ni tiene objetivos que alcanzar.
La virtud inferior actúa
y tiene objetivos que alcanzar.
La bondad superior actúa
y no tiene objetivos.
La justicia superior actúa
y tiene objetivos.
El rito superior actúa
y, si no halla respuesta, la fuerza.
Así, perdido el Tao, queda la virtud.
Perdida la virtud, queda la bondad.
Perdida la bondad, queda la justicia.
Perdida la justicia, queda el rito.
El rito es sólo apariencia de fidelidad
y origen de todo desorden.
El conocimiento es sólo flor del Tao
y origen de la necedad
Así, el hombre grande
observa lo profundo y no lo superficial.
Se atiene al fruto y no a la flor,
rechaza esto y prefiere aquello."

Tao Te King.
Lao Tse. 

viernes, 26 de julio de 2013

EL MANTRA DEL EREMITA.


El poder y alcance del mantra depende de la actitud del que lo repite. Así lo evidencia la siguiente historia.

Un eremita vivía a la orilla del río. Era alimentado por una lechera que todos los días le regalaba leche para su manutención. El eremita había concedido una mantra a la buena mujer y le había dicho:

–Repitiendo este poderoso mantra puedes ir a través del océano de la existencia.

Pasó el tiempo. Cierto día en que la lechera iba a cruzar el río para llevar la leche al eremita, llovió torrencialmente y las aguas del río se desbordaron. No había manera de pasar el río en barca. La mujer recordó lo que había dicho el eremita: Repitiendo este poderoso mantra puedes ir a través del océano de la existencia. Y se dijo a sí misma: Y esto sólo es un río. Repitió interiormente el mantra con mucho amor y motivación y comenzó a caminar sobre el agua hasta llegar donde estaba el eremita. Al verla, éste, muy extrañado, preguntó:

–¿Cómo has podido llegar hasta aquí si el río se ha desbordado?

La mujer repuso:

–Como me dijiste que con el mantra que me entregaste podía atravesar el océano de la existencia, pensé que sería mucho más fácil cruzar el río.

Recité el mantra y lo pasé caminando sobre las aguas.

Al escuchar esta explicación, el eremita se llenó de vanidad y pensó: !Qué grado de evolución debo tener cuando la lechera ha podido hacer esta proeza con mi mantra! Días después, el eremita tenía que ir a la ciudad. Las lluvias monzónicas no habían cesado y el río continuaba desbordado. El eremita pensó que no había ningún problema. Si el mantra había funcionado con la lechera, ¿cómo no iba a funcionar con él?

Empezó a repetir el mantra y se lanzó a las aguas del río. Automáticamente se hundió hasta el fondo y pereció.

Leyenda de India.

jueves, 25 de julio de 2013

ANORMALIDAD.


Existía un hombre muy rico que a pesar de tener mucho dinero tenía una naturaleza mezquina. No soportaba el hecho de gastar ni siquiera un centavo de su dinero.
Un hermoso día, el Maestro Ch`an Mo Hsin fue a visitarlo.
-El monje dijo: “Suponga que mi puño estuviera cerrado así para siempre, desde el nacimiento hasta la muerte, sin cambio; ¿cómo llamaría a esto?...”
-“Una anormalidad.”
-“Suponga que esta mano estuviera abierta así para siempre, desde el nacimiento hasta la muerte, sin cambio; ¿cómo llamaría a esto?...”
-“Eso también sería una anormalidad.”
-“Sólo es preciso que usted comprenda lo que acabamos de conversar, para que se convierta en una persona rica y feliz. 


Leyenda de Japón.

miércoles, 24 de julio de 2013

EL ARQUERO Y EL MAESTRO ZEN.


Después de ganar varias competencias de tiro al blanco, el joven y algo presumido campeón, desafió a un maestro del Zen famoso por su habilidad como arquero. El joven demostró una notable habilidad técnica cuando impactó el centro de un apartado blanco en su primer intento, y después, cuando partió esa flecha con su segundo tiro. "¡Allí lo tiene!" le dijo al anciano, "¡vea si puede igualar eso!" Imperturbado, el maestro no sacó su arco, en vez de eso le hizo un gesto para que lo acompañara a la montaña. 

Curioso sobre las intenciones del viejo, el campeón lo siguió, hasta que llegaron a un profundo abismo atravesado por un débil e inestable tronco. 

Caminando tranquilamente hasta el centro del frágil y ciertamente peligroso puente, el viejo maestro escogió un lejano árbol como blanco, sacó su arco, y disparó un tiro limpio y directo. 

"Ahora es su turno", le dijo mientras regresaba distinguidamente hasta suelo seguro. 

Mirando con terror el aparente abismo sin fondo, el joven no pudo forzarse a caminar sobre el tronco, ni menos disparar al blanco. 

"Usted tiene mucha habilidad con su arco", dijo el maestro, notando el aprieto de su desafiante, "pero tiene poca habilidad con la mente, que le deja aflojar el tiro".


Cuento Zen.

LEYENDAS DE OCCIDENTE.


Amigos, los invito a seguir el Blog, Leyendas de Occidente con las frases y enseñanzas de personalidades de diferentes ámbitos como: literatura, cine, política, sociedad, filosofía, música, artes plásticas, ciencias, etc.
Los espero en:
http://leyendas-de-occidente.blogspot.com/

Un gran saludo, Oz.

martes, 23 de julio de 2013

EL PERRO Y LOS ESPEJOS.



Se trataba de un perro callejero.
Le gustaba curiosear todos los rincones e ir de aquí para allá. Siempre había sido un vagabundo y disfrutaba mucho con su forma de vida. Pero en una ocasión penetró en un palacio cuyas paredes estaban recubiertas de espejos. El perro entró corriendo en una de sus acristaladas estancias y al instante vio que innumerables perros corrían hacia él en dirección opuesta a la suya. Aterrado, se volvió hacia la derecha para tratar de huir, pero entonces comprobó que también había gran número de perros en esa dirección. Se volvió hacia la izquierda y comenzó a ladrar despavorido. Decenas de perros, por la izquierda, le ladraban amenazantes. Sintió que estaba rodeado de furiosos perros y que no tenía escapatoria. Miró en todas las direcciones y en todas contempló perros enemigos que no dejaban de ladrarle. En ese momento el terror paralizó su corazón y murió víctima de la angustia.

La percepción errónea conduce a la muerte espiritual. Sólo el discernimiento purificado abre una vía hacia el despertar definitivo.

Leyenda de India.

lunes, 22 de julio de 2013

EL SANTUARIO.


El padre de Nasrudín era el cuidador de un santuario muy célebre y visitado por una extraordinaria cantidad de fieles. Acudían a él toda suerte de devotos para rendir culto. Se había hecho muy famoso. A lo largo de los años, tanto había escuchado Nasrudín hablar sobre las verdades espirituales, que él mismo se propuso viajar y adquirir así un conocimiento directo sobre las mismas. Se despidió de su padre, quien, como regalo de despedida, le obsequió con un burro.

Satisfecho, Nasrudín emprendió su viaje en busca de realidades supremas.   Nasrudín viajó incansablemente, siempre contando con la fidelidad de su pollino. Pero cierto día, el burro, que ya no era joven, se desplomó y murió. Su cansado corazón le había fallado. Nasrudín se sentó al lado de su amado burro muerto y comenzó a gemir dolorosamente. Los transeúntes se apiadaban de él y le hacían compañía por un rato. Algunos empezaron a poner ramas y hojas sobre el cadáver del burro, que, poco a poco, fue de esta manera ocultado. Otros echaron piedras y barro sobre las ramas y, así, después de un tiempo, se había formado un santuario sobre el burro muerto. Nasrudín seguía entristecido, y día tras día continuaba haciendo compañía al burro. Los peregrinos que acertaban a pasar por aquel lugar, al ver a un hombre sentado junto a un santuario, pensaron que debía tratarse del santuario de un gran maestro espiritual, por lo que también muchos de ellos pasaban una temporada junto al santuario. Ofrendaban frutas y dejaban buenas sumas de dinero. La noticia se iba propagando y empezaron a peregrinar al santuario fieles de las aldeas y pueblos de alrededor. Ya se aseguraba que era el santuario de un gran iluminado. Tanto dinero aportaron los fieles que, finalmente, Nasrudín hizo construir una enorme mezquita junto al santuario, visitada por millares de devotos de todas las latitudes. Acudían peregrinos, fieles e incluso maestros espirituales. Nasrudín se hizo rico y célebre. Tanto creció la fama de su santuario que las noticias llegaron a oídos de su padre. Éste tomó la decisión de visitar a su hijo. Se encontraron después de años, y ambos sintieron una profunda alegría.

-Hijo mío -dijo el padre de Nasrudín-, no sabes hasta qué punto eres famoso. Tu santuario ha cobrado tanta celebridad que se oye hablar de él hasta en los confines del país. Pero, hijo, dime algo que quiero saber desde hace tiempo: ¿Qué gran iluminado yace en este santuario para que atraiga tantos devotos?

-¡Oh, padre! -exclamó Nasrudín-.Lo que voy a contarte es increíble. No puedes ni siquiera imaginártelo, padre mío. ¿Recuerdas el burro que me regalaste? Pues aquí está enterrado aquel pobre animal.

Entonces el padre de Nasrudín comentó:

-Hijo mío, ¡qué raros son los designios del destino! ¿Sabes una cosa? Ése fue también mi caso. El santuario que yo custodio es también el de un burro que a mí se me murió.

Si eres víctima de la superstición y sigues el culto a ciegas, eres más ignorante que el burro del santuario.


Leyenda de India.

sábado, 20 de julio de 2013

LOS DULCES.


El célebre y contradictorio personaje sufí Mulla Nasrudín visitó la India. Llegó a Calcuta y comenzó a pasear por una de sus abigarradas calles. De repente vio a un hombre que estaba en cuclillas vendiendo lo que Nasrudín creyó que eran dulces, aunque en realidad se trataba de chiles picantes. Nasrudín era muy goloso y compró una gran cantidad de los supuestos dulces, dispuesto a darse un gran atracón. Estaba muy contento, se sentó en un parque y comenzó a comer chiles a dos carrillos. Nada más morder el primero de los chiles sintió fuego en el paladar. Eran tan picantes aquellos “dulces” que se le puso roja la punta de la nariz y comenzó a soltar lágrimas hasta los pies. No obstante, Nasrudín continuaba llevándose sin parar los chiles a la boca.

Estornudaba, lloraba, hacía muecas de malestar, pero seguía devorando los chiles. Asombrado, un paseante se aproximó a él y le dijo:

-Amigo, ¿no sabe que los chiles sólo se comen en pequeñas cantidades?

Casi sin poder hablar, Nasrudín comento:

-Buen hombre, créeme, yo pensaba que estaba comprando dulces.

Pero Nasrudín seguía comiendo chiles. El paseante dijo:

-Bueno, está bien, pero ahora ya sabes que no son dulces. ¿Por qué sigues comiéndolos?

Entre toses y sollozos, Nasrudín dijo:

-Ya que he invertido en ellos mi dinero, no los voy a tirar.

Toma lo mejor para tu evolución interior y arroja lo innecesario o pernicioso, aunque hayas invertido años en ello.

Leyenda de India.

viernes, 19 de julio de 2013

DESCONFIANZA.


Al llegar a una edad avanzada, y tras una vida hogareña de alegrías y sufrimientos cotidianos, unos esposos decidieron renunciar a la vida mundana y dedicar el resto de sus existencias a la meditación y a peregrinar a los más sacrosantos santuarios. En una ocasión, de camino a un templo himalayo, el marido vio en el sendero un fabuloso diamante. Con gran rapidez, colocó uno de sus pies sobre la joya para ocultarla, pensando que, si su mujer la veía, tal vez surgiera en ella un sentimiento de codicia que pudiese contaminar su mente y retrasar su evolución mística. Pero la mujer descubrió la estratagema de su marido y con voz ecuánime y apacible comentó:

-Querido, me gustaría saber por qué has renunciado al mundo si todavía haces distinción entre el diamante y el polvo.

Para aquel que se ha establecido en la Realidad, ganancia y pérdida, victoria y derrota, son impostores, porque el que ve con sabiduría no hace distinción entre uno y otro.


Leyenda de India.

PROYECCIÓN.


Era un yogui errante que había obtenido un gran progreso interior.

Se sentó a la orilla de un camino y, de manera natural, entró en éxtasis.

Estaba en tan elevado estado de consciencia que se encontraba ausente de todo lo circundante. Poco después pasó por el lugar un ladrón y, al verlo, se dijo: “Este hombre, no me cabe duda, debe ser un ladrón que, tras haber pasado toda la noche robando, ahora se ha quedado dormido. Voy a irme a toda velocidad no vaya a ser que venga un policía a prenderle a él y también me aprese a mí”. Y huyó corriendo. No mucho después, fue un borracho el que pasó por el lugar.

Iba dando tumbos y apenas podía tenerse en pie. Miró al hombre sentado al borde del camino y pensó: “Éste está realmente borracho. Ha bebido tanto que no puede ni moverse”.

Y, tambaleándose, se alejó. Por último, pasó un genuino buscador espiritual y, al contemplar al yogui, se sentó a su lado, se inclinó y besó sus pies.

Así como cada uno proyecta lo que lleva dentro, así el sabio reconoce al sabio.

Leyenda de India.

jueves, 18 de julio de 2013

DAÑAR.


Parvati es una de las diosas más amorosa, benevolente y misericordiosa del panteón hindú. Es la consorte de Shiva y se manifiesta como extraordinariamente compasiva. Cierto día, uno de sus hijos, Kartikeya, hirió a una gata con sus uñas. De regreso a casa, corrió hasta su madre para darle un beso. Pero al aproximarse al bello rostro de la diosa, se dio cuenta de que ésta tenía un arañazo en la mejilla.

-Madre -dijo Kartikeya-, hay una herida en tu mejilla. ¿Qué te ha sucedido?

Con sus ojos de noche inmensa y profunda, la amorosa diosa miró a su querido hijo. Era su voz melancólica y dulce cuando explicó:

-Se trata de un arañazo hecho con tus uñas.

-Pero, madre -se apresuró a decir el joven-, yo jamás osaría dañarte en lo más mínimo. No hay ser al que yo ame tanto como a ti, querida madre.

Una refrescante sonrisa de aurora se dibujó en los labios de la diosa.

-Hijo mío -dijo-, ¿acaso has olvidado que esta mañana arañaste a una gata?

-Así fue, madre -repuso Kartikeya.

-Pues, hijo mío, ¿es que no sabes ya que nada existe en este mundo excepto yo? ¿No soy yo misma la creación entera? Al arañar a esa gata, me estabas arañando a mí misma.

Al herir, te hieres. A quienquiera que dañes, te dañas a ti mismo.


Leyenda de India.

martes, 16 de julio de 2013

LA IDENTIDAD DEL ERMITAÑO.


En la corte real tuvo lugar un fastuoso banquete. Todo se había dispuesto de tal manera que cada persona se sentaba a la mesa de acuerdo con su rango. Todavía no había llegado el monarca al banquete, cuando apareció un ermitaño muy pobremente vestido y al que todos tomaron por un pordiosero. Sin vacilar un instante, el ermitaño se sentó en el lugar de mayor importancia. Este insólito comportamiento indignó al primer ministro, quien, ásperamente, le preguntó:

-¿Acaso eres un visir?

-Mi rango es superior al de visir -repuso el ermitaño.

-¿Acaso eres un primer ministro?

-Mi rango es superior al de primer ministro.

Enfurecido, el primer ministro inquirió:

-¿Acaso eres el mismo rey?

-Mi rango es superior al del rey.

-¿Acaso eres Dios? -preguntó mordazmente el primer ministro.

-Mi rango es superior al de Dios.   Fuera de sí, el primer ministro vociferó:

-¡Nada es superior a Dios!

Y el ermitaño dijo con mucha calma:

-Ahora sabes mi identidad. Esa nada soy yo.

Más allá de todas las categorías y dualidades, del ego y los conceptos, está aquel que ha liberado su mente.

Leyenda de India. 

lunes, 15 de julio de 2013

CAUTIVERIO.


Era un hombre que había sido encarcelado. A través de una ventanita enrejada que había en su celda gustaba de mirar al exterior. Todos los días se asomaba a la  ventanita, y, cada vez que veía pasar a alguien al otro lado de las rejas, estallaba en sonoras e irrefrenables carcajadas. El guardián estaba realmente sorprendido. Un día ya no pudo por menos que preguntar al preso:

-Oye, hombre, ¿a qué vienen todas esas risotadas día tras día?

Y el preso contestó:

-¿Cómo que de qué me río? ¡Pero estás ciego! Me río de todos esos que hay ahí. ¿No ves que están presos detrás de estas rejas?


Por falta de discernimiento puro, no sólo estás en cautiverio, sino que ni siquiera llegas a darte cuenta de que lo estás.


Leyenda de India.

sábado, 13 de julio de 2013

EL RÍO.


Maestro, en zen se habla de dejarse llevar por el río, observarlo, no intervenir, ser testigo. Nosotros decimos “mirarlo de palco”. ¿Es correcta esa interpretación? Hijo, más que flotar en el zen buscamos fundirnos en y con el río de la vida. En estos momentos flotamos porque vivimos y así percibimos. La idea es llegar al vacío, llegar a SER el río, como una gota de agua indistinta más. 


Cuento Zen.

viernes, 12 de julio de 2013

ESTUDIO DEL ZEN.


Maestro, ¿dónde encuentro un manual o un texto que me permita estudiar ordenadamente el zen?   
Hijo, tu buscas un libro con capítulos, esquemas, diagramas, fotos, resúmenes… Lamento informarte que eso no existe. El zen es la realidad tal como es, y en esencia ésta no es estructurada. En el zen, cada lección es la primera.

Cuento Zen.

miércoles, 10 de julio de 2013

EL CONSEJO.


Maestro, dame un consejo para comenzar mi día… 
Hijo, mi consejo sería que no pidas ni sigas ningún consejo. ¿Es que acaso necesitas un bastón para caminar, siendo que no eres inválido? Si sigues un consejo estarás viviendo las experiencias ajenas, no las tuyas. Mejor descubre dentro de ti cuál es la mejor dirección a seguir… y síguela. Nadie puede darte el mejor consejo que tu mismo, a través de tu intuición.


Cuento Zen.

martes, 9 de julio de 2013

LA ENFERMEDAD.


Maestro ¿cuál crees que es la enfermedad más extendida entre los humanos? 
Hijo, te diría que son dos, por su igual capacidad de dañar la esencia de lo humano: la creencia, que adormece y droga el entendimiento y nos da una falsa ilusión de sabiduría, y el desenfoque, que hace que hagamos y pensemos mil cosas al mismo tiempo y no terminemos bien ninguna.


Cuento Zen.

sábado, 6 de julio de 2013

HALAGOS E INSULTOS.


Era un venerable maestro. En sus ojos había un reconfortante destello de paz permanente. Sólo tenía un discípulo, al que paulatinamente iba impartiendo la enseñanza mística. El cielo se había teñido de una hermosa tonalidad de naranja-oro, cuando el maestro se dirigió al discípulo y le ordenó:

-Querido mío, mi muy querido, acércate al cementerio y, una vez allí, con toda la fuerza de tus pulmones, comienza a gritar toda clase de halagos a los muertos.

El discípulo caminó hasta un cementerio cercano. El silencio era sobrecogedor. Quebró la apacible atmósfera del lugar gritando toda clase de elogios a los muertos. Después regresó junto a su maestro.

-¿Qué te respondieron los muertos? -preguntó el maestro.

-Nada dijeron.

-En ese caso, mi muy querido amigo, vuelve al cementerio y lanza toda suerte de insultos a los muertos.

El discípulo regresó hasta el silente cementerio. A pleno pulmón, comenzó a soltar toda clase de improperios contra los muertos. Después de unos minutos, volvió junto al maestro, que le preguntó al instante:

-¿Qué te han respondido los muertos?

-De nuevo nada dijeron -repuso el discípulo.

Y el maestro concluyó:

-Así debes ser tú: indiferente, como un muerto, a los halagos y a los insultos de los otros.
Quien hoy te halaga, mañana te puede insultar y quien hoy te insulta, mañana te puede halagar. No seas como una hoja a merced del viento de los halagos e insultos. Permanece en ti mismo más allá de unos y de otros.

Leyenda de India.

jueves, 4 de julio de 2013

LIMITACIONES.


Un día, sentado el viejo sabio a la sombra de un árbol al borde del camino, estaba comiendo arroz con los dedos. Por allí pasaba un anciano muy rico que se indignó:

-¡Mirad a ese hombre! Dicen que es el sabio más grande de la provincia y está comiendo con los dedos. ¡Qué horror! Nunca le invitaré a mi casa.

Cinco minutos después apareció una elegante comitiva escoltada por tres guardias que acompañaba a pasear a dos damas.

-Oh, ¿no es ése el sabio del vergel de los ciruelos?

-Sí, es él.

-No le basta con ser un patán, sino que además es muy sucio. Nunca consentiremos recibirle en nuestra casa.

Al día siguiente, el rey de la provincia organizaba una gran recepción para celebrar el equinoccio e invitó al sabio. También estaban invitados el anciano rico y las dos damas. El sabio, en el lugar de honor, comía con palillos y su ropa estaba inmaculada.

El hombre rico no pudo contenerse y le preguntó:

-¿Cómo puedes comer un día con los dedos y otro según las normas y las costumbres?

-¡Oh! es muy sencillo. No me atengo a las costumbres y me adapto al lugar donde me encuentro. Si estoy sentado bajo un árbol, me gusta comer con los dedos. Nadie me ve, aparte de los que pasan y me juzgan. Si se me invita, me acomodo a las costumbres de mi anfitrión.

El hombre meneó la cabeza.

Yo no podría actuar de esa manera. He de comer siempre con palillos.

-Entonces nunca verás más que un aspecto de las cosas -dijo el sabio
Antes de vestir tu cuerpo de blanco, ilumina tu alma.


Leyenda de China.

miércoles, 3 de julio de 2013

EL DESEO.


Cuenta la leyenda que un humilde picador de piedra vivía resignado en su pobreza, aunque siempre anhelaba con deseo convertirse en un hombre rico y poderoso. Un buen día expresó en voz alta su deseo y cuál fue su sorpresa cuando vio que éste se había hecho realidad: se había convertido en un rico mercader.

Esto le hizo muy feliz hasta el día que conoció a un hombre aún más rico y poderoso que él. Entonces pidió de nuevo ser así y su deseo le fue también concedido. Al poco tiempo se cercioró de que debido a su condición se había creado muchos enemigos y sintió miedo.

Cuando vio cómo un feroz samurai resolvía las divergencias con sus enemigos, pensó que el manejo magistral de un arte de combate le garantizaría la paz y la indestructibilidad. Así que quiso convertirse en un respetado samurai y así fue.

Sin embargo, aún siendo un temido guerrero, sus enemigos habían aumentado en número y peligrosidad. Un día se sorprendió mirando al sol desde la seguridad de la ventana de su casa y pensó: "él si que es superior, ya que nadie puede hacerle daño y siempre está por encima de todas las cosas. ¡ Quiero ser el sol !".

Cuando logró su propósito, tuvo la mala suerte de que una nube se interpuso en su camino entorpeciendo su visión y pensó que la nube era realmente poderosa y así era como realmente le gustaría ser.

Así, se convirtió en nube, pero al ver cómo el viento le arrastraba con su fuerza, la desilusión fue insoportable. Entonces decidió que quería ser viento. Cuando fue viento, observó que aunque soplaba con gran fuerza a una roca, ésta no se movía y pensó: ¡ ella sí que es realmente fuerte: quiero ser una roca ! Al convertirse en roca se sintió invencible porque creía que no existía nada más fuerte que él en todo el universo.

Pero cuál fue su sorpresa al ver que apareció un picador de piedra que tallaba la roca y empezaba a darle la forma que quería pese a su contraria voluntad. Esto le hizo reflexionar y le llevó a pensar que, en definitiva, su condición inicial no era tan mala y que deseaba de nuevo volver a ser el picador de piedra que era en un principio.


Cuento Taoísta.

martes, 2 de julio de 2013

AVARICIA Y CRUELDAD.


Con algunos ahorros, un hombre de un pueblo de la India compró un burro joven. La persona que se lo vendió le previno de la cantidad de comida que tenía que procurarle todos los días.
Pero el nuevo propietario pensó que tal cantidad era excesiva y comenzó a restar comida día a día al animal.
Hasta tal punto disminuyó la ración de alimento al asno que, un día, el pobre animal amaneció muerto. Entonces el hombre comenzó a gimotear y a lamentarse así:
-¡Qué desgracia! ¡Vaya fatalidad! Si me hubiera dado un poco más de tiempo antes de morirse, yo hubiera logrado que se acostumbrase a no comer nada en absoluto.


Leyenda de India.

lunes, 1 de julio de 2013

SEGUIR ADELANTE.


Un leñador estaba en el bosque talando árboles para aprovechar su madera, aunque ésta no era de óptima calidad. Entonces vino hacia él un anacoreta y le dijo:

-Buen hombre, sigue adelante.

Al día siguiente, cuando el sol comenzaba a despejar la bruma matutina, el leñador se disponía para emprender la dura labor de la jornada. Recordó el consejo que el día anterior le había dado el anacoreta y decidió penetrar más en el bosque. Descubrió entonces un macizo de árboles espléndidos de madera de sándalo. Esta madera es la más valiosa de todas, destacando por su especial aroma.

Transcurrieron algunos días. El leñador volvió a recordar la sugerencia del anacoreta y determinó penetrar aún más en el bosque. Así pudo encontrar una mina de plata. Este fabuloso descubrimiento le hizo muy rico en pocos meses. Pero el que fuera leñador seguía manteniendo muy vivas las palabras del anacoreta: “Sigue adelante”, por lo que un día todavía se introdujo más en el bosque. Fue de este modo como halló ahora una mina de oro y se hizo un hombre excepcionalmente rico.


Leyenda de India.

Entrada destacada

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