domingo, 23 de junio de 2013

MIRARSE.


—Cuando mires a tus compañeros procura mirarte a ti mismo, dijo el maestro al discípulo. 

—Pero, ¿no es una actitud egoísta?, cuestionó el discípulo. Si nos preocupamos por nosotros mismos jamás veremos lo que los otros tienen de bueno para ofrecer. 

— Ojalá siempre consiguiéramos ver las cosas buenas que están a nuestro alrededor —contestó el maestro— pero, en verdad, cuando miramos al prójimo estamos sólo buscando defectos. Intentamos descubrir una maldad, porque deseamos que sea peor que nosotros. Nunca lo perdonamos si nos hiere porque creemos que jamás seríamos perdonados por él. Conseguimos herirlo con palabras duras afirmando que decimos la verdad, cuando apenas estamos intentando ocultarla de nosotros mismos. Fingimos que somos importantes para que nadie pueda ver nuestra fragilidad. Por eso siempre que estés juzgando a tu hermano ten conciencia de que eres tú quien está en el tribunal. 

Cuento Zen.

4 comentarios:

  1. un cuento super bonito einspirador! gracias x compartir :D

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  2. De nada E.C. Belmont, es un gusto compartir estas bellas historias.
    Un gran saludo, Oz.

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  3. Muy hermoso Oz, es cierto cuando juzgamos o hablamos mal de alguien, en realidad solo estamos hablando mal de nosotros mismos. Te invito para que sigas mi blog. Saludos.

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  4. Muchas gracias, es cierto; voy a pasar por tu Blog y seguirte. Saludos, Oz.

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