martes, 14 de mayo de 2013

HAMBRE.



Caminaba por las calles en las zonas más pobres que puedan imaginar cuando vi a aquella pequeña niña parada frente a mi. En su rostro se dibujaba el hambre, sus ojos delataban que no probaba alimentos hace días. 
La tomé de la mano, le hablé amablemente y le dí un pedazo de pan para ayudarla a saciar su hambre. La niña empezó a comerlo migaja a migaja, muy lentamente y saboreando los diminutos pedacitos, mirándome a los ojos. Admirada le pregunté por qué comía tan despacio ya que tenía tantos días sin comer.
La niña me respondió: "Tengo miedo que cuando termine el pan, el hambre continúe."


Relato de la Madre Teresa de Calcuta.

3 comentarios:

  1. Carpe diem. Aprovecha el momento porque no sabes lo que el futuro te puede deparar...y más cuando se ha tenido un presente tan desastroso.

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  2. Una historia muy conmovedora.......nadie debería pasar hambre y es una tremenda injusticia que la gente se muera por falta de alimeny responsables somos todos claro que el que más tiene mayor es su responsabilidad.Saludos

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  3. Es una historia increíble a pesar de lo dolorosa, muchas veces no nos damos cuenta de lo afortunados que somos y es este tipo de relatos los que nos hacen reflexionar.
    Muchas gracias por sus comentarios, saludos, Oz.

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