jueves, 18 de abril de 2013

EL PUENTE DE MADERA.



El joven Wang nació en una familia de campesinos que trabajaban la tierra desde que amanecía hasta el atardecer, llevaban una vida sencilla pero nunca les había faltado nada.
Pero en la familia de cinco hermanos, Wang era quien se diferenciaba de los demás por algo que nadie de la familia tenía, ambición desmesurada por la riqueza.

Además no le gustaba trabajar, quería enriquecerse sin esfuerzo y alejarse de su familia para llevar una vida de ostentaciones y derroches que su familia nunca tuvo.
Cierto día Wang se encontraba caminando más allá del pequeño campo de su familia cuando decidió sentarse a descansar sobre una piedra debajo de un frondoso árbol.

Wang se cansaba fácilmente porque no estaba acostumbrado a trabajar como sus padres y hermanos, entonces escarbando con un pedazo de una rama sobre la tierra observó que había algo enterrado. La curiosidad lo llevó a cavar cerca de la piedra y descubrió un baúl de madera enterrado.
Lo desenterró y para su sorpresa encontró en su interior una gran cantidad de monedas de oro, tal fue su alegría que no sabía qué hacer. Pensó en ir a buscar a su familia pero no quería compartir su tesoro, esa era su oportunidad de llevar la vida que anhelaba. Por otro lado no sabía cómo llevar ese baúl sin ser visto, dónde esconderlo y en lo posible hacer el menor esfuerzo posible para cargarlo.

Después de un rato pensando decidió tomar un atajo por un puente de madera por el que casi nadie transitaba, llegaría así a su casa y escondería por esa noche el baúl en el granero y no diría nada del hallazgo.
Cargó el baúl sobre su hombro y caminó hasta el puente, se decepcionó al ver que el puente estaba en muy mal estado y que para cruzarlo debería hacerlo sin su carga.

Pensó en dejar un poco de monedas y cruzar, pero al primer paso la madera crujió. Pensó en volver por el camino más largo pero no quería cansarse. Por lo que concluyó que lo mejor sería utilizar toda su energía para cruzar el puente corriendo, con el baúl lleno y sin darle tiempo a que el puente se desmoronara, tomó impulso y empezó a correr. El puente no soportó el peso y el joven cayó con el baúl al río, sujeto al mismo no quería desprenderse de su tesoro para nadar, abrazado al baúl el joven se hundió en el río y nunca más fue visto.

Leyenda de China.

4 comentarios:

  1. La ambición es mala compañera aunque lamentablemente en muchas ocasiones en vez de perjudicar a quién la posee le beneficia perjudicando a la vez a otras personas honestas,trabajadoras y que no se lo merecen.Saludos

    ResponderEliminar
  2. Totalmente de acuerdo CHARO, en la leyenda el joven perdió su vida por la ambición, pero además causó un dolor irreparable en su familia que perdió a un integrante que prefería el oro antes que a ellos mismos.
    Un gran saludo, Oz.

    ResponderEliminar
  3. Dios es amor, y ese Dios es lo único que podemos compartir todos , sin excepción de creencias o religiones.

    ResponderEliminar
  4. Así es Joaquin, Dios no se limita a una sola religión, está en todos lados y es único.
    Un gran saludo, Oz.

    ResponderEliminar

Entrada destacada

EL ARTE DE VIVIR. (EN ESPAÑOL)

Desde aquí podrás descargar gratis y en español el interesante libro: El Arte de Vivir del gran pensador hindú, Jiddu Krishnamurti , en ...