lunes, 22 de abril de 2013

EL CARACOL.



Había una vez dos monjes que paseaban por el jardín de un monasterio taoísta. De pronto uno de los dos vio en el suelo un caracol que se cruzaba en su camino. Su compañero estaba a punto de aplastarlo sin darse cuenta, cuando le contuvo a tiempo. Agachándose, recogió al animal y dijo:

- Mira, hemos estado a punto de matar este caracol, y este animal representa una vida y, a través de ella, un destino que debe proseguir. Este caracol debe sobrevivir y continuar sus ciclos de reencarnación.

Y delicadamente volvió a dejar el caracol entre la hierba.

- ¡Inconsciente! —exclamó furioso el otro monje—. Salvando a este estúpido caracol pones en peligro todas las lechugas que nuestro jardinero cultiva con tanto cuidado. Por salvar no sé qué vida destruyes el trabajo de uno de nuestros hermanos.

Los dos discutieron entonces bajo la mirada curiosa de otro monje que por allí pasaba. Como no llegaban a ponerse de acuerdo, el primer monje propuso:

- Vamos a contarle este caso al gran sacerdote. Él será lo bastante sabio y objetivo para decidir quien de nosotros dos tiene la razón.

Se dirigieron entonces al gran sacerdote, seguidos siempre por el tercer monje, a quien había intrigado el caso. El primer monje contó que había salvado un caracol y por tanto había preservado una vida sagrada, que contenía miles de otras existencias futuras o pasadas. El gran sacerdote lo escuchó, movió la cabeza, y luego dijo:

- Has hecho lo que convenía hacer. Has hecho bien. ¡Tienes razón!.

El segundo monje respondió.

- ¿Cómo? ¿Salvar a un caracol devorador de ensaladas y devastador de verduras es bueno? Al contrario, había que aplastar al caracol y proteger así ese huerto gracias al cual tenemos todos los días buenas cosas para comer.

El gran sacerdote escuchó, movió la cabeza y dijo:

- Es verdad. Es lo que convendría haber hecho. ¡Tienes razón!.

El tercer monje, que había permanecido en silencio hasta entonces, se adelantó.

- ¡Pero si sus puntos de vista son diametralmente opuestos! ¿Cómo pueden tener razón los dos?

El gran sacerdote miró largamente al tercer interlocutor. Reflexionó, movió la cabeza y dijo:

- Es verdad. ¿Cómo pueden tener razón los dos? ¡También tu tienes razón!.



Leyenda de China.

6 comentarios:

  1. Los tres planteamientos eran razonables y cada cual se quedó con su verdad, con su razón.......Lo importante es respetar las razones de los demás sin por ello renunciar a la propia, no hay que llegar a la violencia ni siquiera a una discusión por intentar imponer nuestra razón.Saludos

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  2. Cada uno cree tener razón, tener su verdad y un solo hombre no puede determinar que razón en este caso es la más razonable en el caso. Como tú dices, no hay que llegar nunca a la violencia para imponer nuestra verdad, es la forma menos razonable que existe.
    Muchas gracias por tus comentarios, un gran saludo, Oz.

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  3. Muchas gracias Marcel, bienvenido.
    Un gran saludo, Oz.

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  4. Buena historia. ¿Pero qué hicieron con el caracol? Lo podrían haber llevado a la plantación del vecino y caso resuelto jaja :P

    Ahora en serio.. muy buena y muy cierta.

    Saludos!!

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  5. jaja, es cierto Matias, así se podía solucinar el problema. Muchas gracias por comentar, un gran saludo, Oz.

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