jueves, 21 de febrero de 2013

LA SED.



Lentamente, el sol se había ido ocultando y la noche había caído por completo. Por la inmensa planicie de la India se deslizaba un tren como una descomunal serpiente quejumbrosa.

Varios hombres compartían un departamento y, como quedaban muchas horas para llegar al destino, decidieron apagar la luz y ponerse a dormir. El tren proseguía su marcha. Transcurrieron los minutos y los viajeros empezaron a conciliar el sueño. Llevaban ya un buen número de horas de viaje y estaban muy cansados. De repente, empezó a escucharse una voz que decía:

-¡Ay, qué sed tengo! ¡Ay, qué sed tengo!

Así una y otra vez, insistente y monótonamente. Era uno de los viajeros que no cesaba de quejarse de su sed, impidiendo dormir al resto de sus compañeros. Ya resultaba tan molesta y repetitiva su queja, que uno de los viajeros se levantó, salió del departamento, fue al lavabo y le trajo un vaso de agua. El hombre sediento bebió con avidez el agua. Todos se echaron de nuevo. Otra vez se apagó la luz. Los viajeros, reconfortados, se dispusieron a dormir. Transcurrieron unos minutos. Y, de repente, la misma voz de antes comenzó a decir:

-¡Ay, qué sed tenía, pero qué sed tenía!


Leyenda de India.

4 comentarios:

  1. Constant complaint can be annoying. But what is the cost of bringing a glass of water ? :-)

    ResponderEliminar
  2. Un poco puñetero el señor de la sed, ¿no?
    Saludos

    ResponderEliminar
  3. El típico que le gusta fastidiar tenga lo que tenga, esté bien o esté mal.Saludos

    ResponderEliminar
  4. Y la verdad es que hay gente molesta, que no está conforme nunca. Esa es la moraleja de la leyenda. Muchas gracias amigos por comentar, un gran saludo, Oz.

    ResponderEliminar

Entrada destacada

EL ARTE DE VIVIR. (EN ESPAÑOL)

Desde aquí podrás descargar gratis y en español el interesante libro: El Arte de Vivir del gran pensador hindú, Jiddu Krishnamurti , en ...