domingo, 18 de noviembre de 2012

TIRANDO DE LOS BROTES.



Como dice el antiguo adagio: "Nadie puede empujar el río". A veces, más vale el inútil que el que pretende ser demasiado "útil".
Un hombre sembró un campo de judías. Pidió a sus empleados que lo atendieran debidamente, pero eran unos verdaderos holgazanes y no prestaban la menor atención a la huerta. El resultado, pues, era que los brotes crecían lentísimamente. Fue un día el propietario a comprobar cómo evolucionaban y se dio cuenta de que apenas había crecido. ¿Qué hizo entonces el buen hombre? Durante horas se puso a tirar de los brotes, y al regresar a su casa, extenuado, dijo:
—Me muero de cansancio.
—¿Por qué? —preguntó su hijo.
—He estado ayudando a crecer los brotes tirando de ellos.
A la mañana siguiente el hijo, temiéndose lo peor, fue a la huerta. Apenado, comprobó que todas las plantas estaban muertas. La inutilidad de sus empleados las había hecho enfermar; la "utilidad" de su padre había terminado por matarlas.

Cuento de China.

2 comentarios:

  1. En el término medio está la solución pues "ni tanto ni tan calvo".......habrá que tenerlo en cuenta.Saludos

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  2. Para tener en cuenta, una gran enseñanza.
    Saludos, Oz.

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