martes, 30 de noviembre de 2010

BUDISMO.


“Como el viajero que al volver de un largo viaje, es recibido por su familia y amigos, del mismo modo las buenas obras hechas en esta vida, nos recibirán en la otra, con la alegría de dos amigos que se vuelven a encontrar.”



“Es fácil ver las faltas de los demás, pero ¡qué difícil es ver las nuestras propias! Exhibimos las faltas de los demás como el viento esparce la paja, mientras ocultamos las nuestras como el jugador tramposo esconde sus dados.”



“La meta principal es la autorrealización intima del Ser, no debe descuidarse por las metas secundarias, y el mejor servicio que puede hacerse a los demás es la liberación de uno mismo”



"En verdad que vivimos felices si no odiamos a aquellos que nos odian, si entre hombres que nos odian habitamos libres de rencor".


Buda.

lunes, 29 de noviembre de 2010

MAHATMA GANDHI.


"La fuerza no proviene de la capacidad física sino de la voluntad indomable."



"La mujer es la compañera del hombre, dotada de las mismas capacidades mentales. Ella tiene derecho a participar en los mas mínimos detalles en las actividades del hombre, y tiene el mismo derecho que él a la libertad".



"La causa de la libertad se convierte en una burla si el precio a pagar es la destrucción de quienes deberían disfrutar la libertad."



"La enfermedad es el resultado no sólo de nuestros actos sino también de nuestros pensamientos."


Mahatma Gandhi.

domingo, 28 de noviembre de 2010

LAO TSE.


“El buen hombre es el maestro del malo, y el mal hombre es la lección del bueno.”

sábado, 27 de noviembre de 2010

ENSEÑANZAS DE BUDA.


“Todos los estados encuentran su origen en la mente. La mente es su fundamento y son creaciones de la mente. Si uno habla o actúa con un pensamiento impuro, entonces el sufrimiento le sigue de la misma manera que la rueda sigue la pezuña del buey...”



“Todos los estados encuentran su origen en la mente. La mente es su fundamento y son creaciones de la mente. Si uno habla o actúa con un pensamiento puro, entonces la felicidad le sigue como una sombra que jamás le abandona.”



“¿Para qué hacer cosas de las que luego tendrás que arrepentirte? No es necesario vivir con tantas lágrimas. Haz sólo lo que esté bien, aquello de lo que no tengas que arrepentirte, aquello cuyos dulces frutos recogerás con alegría.”



“La meta principal es la autorrealización intima del Ser, no debe descuidarse por las metas secundarias, y el mejor servicio que puede hacerse a los demás es la liberación de uno mismo.”


Buda.

viernes, 26 de noviembre de 2010

LA CALIGRAFÍA DE WANG YIZHI.


Todas las mañanas, después de varias horas de práctica, Wang Yizhi, el famoso calígrafo aclaraba los pinceles y tinteros en el estanque de loto frente a su puerta. Luego, antes del desayuno, daba un paseo para contemplar los gansos blancos nadando en el Lago del Oeste. Le llamaba siempre la atención el movimiento gracioso de sus patas, que, según los maestros de la caligrafía, se asemejan al movimiento de la muñeca cuando se escribía al estilo de la “hierba”.
Acostumbraba a escribir con el índice de la mano en su pantalón imitando los caracteres inscritos en las antiguas estelas de piedra vistas en sus repetidos viajes culturales por China. Estos hábitos le atrajeron frecuentes quejas de su mujer, porque las aguas del estanque quedaban totalmente negras de tinta y las ropas se desgastaban rápidamente en la zona donde trazaba diariamente los ideogramas con los dedos. Pero gracias a esa constancia y concentración, se consagró como el mejor calígrafo de la historia de China.
Dado el alto prestigio de su arte, sus obras estaban muy cotizadas. Todo el mundo andaba en busca de una caligrafía suya, bien para embellecer las paredes de las mansiones, bien para enriquecer sustancialmente las colecciones caligráficas. Un rótulo de su puño y letra podía hacer prosperar un negocio; una cuantiosa deuda se amortizaba con un abanico que llevaba su puño y letra.
Había un monje pobre que anhelaba una copia del Libro de la moral con su letra para atesorarlo en el templo budista. Ni él ni el templo tenían dinero para comprar tan cara obra de arte. Pero al enterarse de la afición a los gansos, se le ocurrió una magnífica idea. Compró una manada de gansos pequeños en el mercado y los crió con sumo cuidado durante varios meses. Un día, cuando el calígrafo paseaba por la orilla del lago, quedó maravillado de la blancura de los gansos del monje y la gracia y armonía de sus movimientos.
¿De quién son estas criaturas tan graciosas? —preguntó.
El monje que contemplaba el asombro del artista sintió gran satisfacción y creyó llegado el momento:
—Son del Buda. Porque su santo espíritu les ha conferido la elegancia natural, y la pureza de su amor les ha dado la blancura. Son suyos, mi señor, desde este momento, si son de su agrado.
—Desde luego que sí, ¿pero cómo se los voy a pagar?
—Nuestro templo es un lugar sobrio pero sagrado. No hay ninguna decoración mejor que una copia del Libro de la moral. Si nos pudiera hacer el favor, la gente que va a rezar apreciaría su arte y se iluminaría con la norma de la buena conducta.
Al día siguiente se presentó el maestro de caligrafía en el templo con un manojo de pinceles y su tintero tallado con un dragón. Unos días después obsequió al templo budista con una verdadera obra de arte: la copia entera del Libro de la moral.

Leyenda de China.

jueves, 25 de noviembre de 2010

SABIDURÍA MILENARIA DE INDIA.


“El hombre que no es afectado por los sentidos; ni por el placer ni por el dolor, éste es merecedor de vida eterna.”



“Aquel que abandona su mente al ímpetu de los turbulentos sentidos, ve pronto extraviada su razón como barquilla arrastrada por las olas de un mar embravecido.”



"Mata la sensación; mira del mismo modo el placer y el dolor, la ganancia y la pérdida, la victoria y la derrota".



"No vemos las cosas tal como son, sino tal como somos"

miércoles, 24 de noviembre de 2010

CARTA DE MAHATMA GANDHI A ADOLF HITLER.


“Querido amigo,

Mis amigos han insistido para que le escriba por el bien de la humanidad. Pero he resistido a ese pedido, porque tengo el presentimiento de que cualquier carta de mi parte será para usted un acto de impertinencia.
Algo me dice que no debo ser calculador y debo hacerle mi pedido porque creo que de cualquier forma será útil.
Es muy claro que usted es actualmente la única persona en el Mundo que puede prevenir la guerra que puede reducir a la humanidad al estado más salvaje.
¿Está usted dispuesto a pagar el precio de un objetivo aún cuando no valga la pena como a usted le parece?
¿Escuchará el pedido de alguien que desestima el suceso de la guerra?
De todas formas me anticipo a pedirle perdón si me he equivocado en escribirle.

Lo recuerda, su amigo sincero
Mahatma Gandhi.”

martes, 23 de noviembre de 2010

EL COMANDANTE.


En las postrimerías de la primera dinastía, el reino Qin, que ostentaba la hegemonía dentro del imperio chino, realizaba frecuentes expediciones para anexionar nuevos territorios. Una vez, el poderoso ejército imperial sitió una ciudad estratégica del norte de China. Era muy peligrosa la situación, por lo que el rey de aquel país solicitó auxilio a otro reino del sur de China, el cual lo concedió inmediatamente con el fin de frenar la ambición expansionista del reino Qin. Un ejército compuesto de doscientos mil soldados salió urgentemente para socorrer a la capital sitiada.
El comandante general al frente de la expedición era un hombre arrogante y corrupto, que derrochaba el presupuesto militar en caprichos personales y grandes banquetes. A los pocos días se agotó el dinero y los soldados empezaron a pasar hambre. El comandante general ordenó detener la marcha a la espera de nuevos abastecimientos. Los soldados se amotinaron, mataron al corrupto jefe y eligieron al general Xiang Yu como nuevo comandante general.
El nuevo jefe ordenó reanudar el avance para cumplir la misión de socorro. Envió a una división para cortar la ruta de aprovisionamiento logístico del ejército enemigo, mientras que él dirigió personalmente al grueso de sus tropas en el paso del río fronterizo.
Una vez franqueada la frontera, se aproximaron a las tropas que sitiaban la capital extranjera. La batalla decisiva no tardaría en llegar. El nuevo comandante general ordenó que cada uno de los soldados llevara consigo la provisión de tres días y que rompieran todas las ollas. Quemaron el cuartel y hundieron todos los barcos para que nadie pudiera retroceder. Con eso se agotó toda posibilidad de retirada. Lo único que quedaba era luchar hasta el final para derrotar a los invasores.
Impulsados por la necesidad vital de ganar la batalla, sin ninguna esperanza de retirarse con vida, los oficiales y soldados se lanzaron contra los enemigos como tigres bajando de las montañas. Realizaron nueve ataques y causaron tremendas bajas en el ejército invasor. Algunos generales enemigos, no pudiendo resistir las acometidas, se rindieron. Otros fueron detenidos o murieron en la batalla. En poco tiempo el potente ejército del reino Qin se diezmó por completo.
La victoria de esa operación fue rotunda. No sólo salvó a un reino, sino también debilitó esencialmente la Dinastía Qin. Corno consecuencia de ese acontecimiento, la primera dinastía de China sucumbió al cabo de dos años.
En China, cuando alguien quiere ejecutar un plan asumiendo todos los riesgos que ello implique y descartando todas las demás alternativas, se suele aludir este hecho con la típica expresión de “romper la olla y hundir los barcos”.

Leyenda de China.

lunes, 22 de noviembre de 2010

FRASES DEL BUDISMO.


“Tu peor enemigo no te puede dañar tanto como tus propios pensamientos. Ni tu padre, ni tu madre, ni tu amigo más querido, te pueden ayudar tanto como tu propia mente disciplinada.”



“Disfruta vigilando, cuida tu propia mente, sácate a ti mismo del camino de la miseria, como se hace con el elefante que se ha metido en el barro.”



“Al igual que la leche fresca no se vuelve agria de golpe, tampoco los frutos de las malas acciones llegan de repente. Su malicia permanece escondida, como el fuego entre las brasas.”



“El hombre que tiene miedo, busca refugio en los montes, en los bosques sagrados o en los templos. Sin embargo tales refugios no sirven, pues allí donde vaya, sus pasiones y sus sufrimientos lo acompañarán.”


Buda.

domingo, 21 de noviembre de 2010

EL ALUMNO.

Era un profesor que destacaba por su rigor y adusto carácter. Golpeaba con una vara a sus alumnos en cuanto éstos cometían una falta. Cierto día, el severo profesor descubrió a uno de sus alumnos copiando en el examen y le dijo que al día siguiente quería verlo en su despacho para tomar medidas muy serias. El alumno ya sabía muy bien qué clase de medidas iban a ser.
A la mañana siguiente, el alumno llegó tarde a la cita. Se disculpó.
—Perdóneme, profesor. Mi tardanza ha sido debida a que he heredado una buena suma de onzas de oro y estaba haciendo planes de cómo distribuirlas.
—¿Qué vas a hacer con tu fortuna? —inquirió el profesor.
—Lo tengo muy bien planeado. Invertiré una suma en hacerme una casa y amueblarla; otra parte en hacerme con los sirvientes oportunos; también daré una fiesta, y, por supuesto, utilizaré una buena parte para libros y otra para obsequiar con ella al hombre que más me ha enseñado en este mundo: mi profesor.
El profesor se sintió encantado y halagado. Apenas podía creérselo. Su ira se había desvanecido como el rocío al despuntar el sol.
Déjame que te corresponda —dijo el profesor—. Voy a invitarte a una opípara comida.
Comieron hasta hartarse y bebieron hasta emborracharse. En su embriaguez, empero, el precavido profesor preguntó:
—¿Has guardado bien seguras las onzas de oro?
¡Qué fatalidad, profesor! Créame que iba a guardarlas en un lugar muy seguro, cuando mi madre tropezó conmigo y me despertó. Busqué las onzas pero se habían esfumado.


Leyenda China.

sábado, 20 de noviembre de 2010

LAS TRES VISITAS.


Liu Bei era un caudillo militar del suroeste de China y tenía un ejército bien armado y muy disciplinado. Sin embargo, le faltaba un consejero con previsiones estratégicas que dominara el arte de la guerra. Andaba en su busca desde hacía bastante tiempo, sin resultados positivos. Estaba muy preocupado, ya que lo necesitaba realmente para conseguir nuevos triunfos militares. Por eso se emocionó sobremanera cuando se enteró de la existencia de un hombre muy inteligente, que se había retirado a una cabaña de la montaña como ermitaño.
Al día siguiente, acompañado de dos generales, salió para visitarlo. Cabalgaron durante toda la mañana para encontrar el sitio donde vivía el ermitaño. Era un lugar tranquilo, en la profundidad de la montaña, escondido entre tupidos árboles, por donde serpenteaba un riachuelo de aguas transparentes. Se apearon de los caballos y llamaron a la puerta de la cerca. Salió un criado joven que les informó que el señor había salido de mañana, sin dejarle dicho adónde se dirigía ni cuándo volvería.
Desanimado, Liu dejó un mensaje para el ermitaño pidiéndole que fuera a la capital a verlo por un asunto de primordial importancia. Esperó varias semanas, sin que se presentara el esperado hombre. Con la idea de encontrarlo esta vez, salió de nuevo con la comitiva. A medio camino, empezó a nevar y hacer mucho frío. Los dos generales trataron de disuadirlo del intento de encontrar a aquel hombre que le rehuía. Pero Liu insistió en que debía encontrarlo a toda costa.
Cuando por fin llegaron a la cabaña, ahora cubierta de nieve, se encontraron con el hermano del ermitaño, quien, para su gran desilusión, les dijo que el hombre había salido otra vez de excursión, probablemente para buscar a unos amigos ermitaños o a pasear por barco en las aguas verdes del sur. No tuvieron más remedio que volver otra vez a la capital, esperando que el ermitaño les fuera a visitar.
El ansiado ermitaño se hizo esperar todo el invierno. Cuando llegó la primavera, el caudillo decidió buscar otra vez al hombre de la cabaña. Antes de salir, pasó tres días de ayuno para purificar su mente. El día del viaje madrugó para bañarse y rezar por la buena suerte. Los dos generales, impulsivos y coléricos, manifestaron su disgusto:
—Para qué tanta devoción por traer a ese desgraciado. Déjenos ir a nosotros y lo traeremos atado con una cuerda.
El caudillo Liu reprimió su violencia y les ordenó la máxima discreción.
Cuando se aproximaban a la barraca, Liu y su comitiva se apearon a una distancia prudencial para acercase a pie. Esta vez tuvieron la buena nueva de que el ermitaño no había salido. Sin embargo, estaba durmiendo la siesta. El caudillo ordenó que los generales esperaran fuera de la tapia, y él mismo entró sin hacer ningún ruido. Esperó largo rato, impidiendo que el criado despertara a su amo. Uno de los dos guerreros se impacientó de la eterna espera, gritando:
Déjeme entrar e incendiar la cabaña a ver si despierta de una maldita vez!
La severa mirada del caudillo volvió a controlar la impulsividad del general, justo en el instante en que se oyó que bostezaba el durmiente en el interior. El criado quería entrar para informarle de la visita, pero Liu se lo impidió nuevamente. Esperaron otro largo rato, hasta que el ermitaño se desperezó de su larga siesta.
Al enterarse de la importante visita, conmovido y avergonzado, el ermitaño fue a cambiarse y volvió a salir para darles la bienvenida.
Esa misma tarde, el ermitaño salió de su cabaña para servirle al caudillo Liu de consejero. Durante largos años de guerra deslumbró a todo el mundo con su aguda inteligencia, su despierta lucidez y su comprobada lealtad. A pesar de las penalidades y la larga espera, el caudillo consiguió poner a su disposición al estratega más brillante de la época. Le ayudó a convertir su reino en una de las tres potencias de su tiempo.

viernes, 19 de noviembre de 2010

SABIDURÍA BUDISTA.


"En verdad que vivimos felices si no odiamos a aquellos que nos odian, si entre hombres que nos odian habitamos libres de rencor".


“Una mente irreflexiva es un pobre techo. La lluvia de la pasión inundará la casa. Pero al igual que la lluvia no puede atravesar un techo fuerte, tampoco las pasiones pueden penetrar en una mente ordenada.”


“Sabios son aquellos que dominan el cuerpo, la palabra y la mente. Ellos son los verdaderos Maestros.”


“Como el viajero que al volver de un largo viaje, es recibido por su familia y amigos, del mismo modo las buenas obras hechas en esta vida, nos recibirán en la otra, con la alegría de dos amigos que se vuelven a encontrar.”


Buda.

jueves, 18 de noviembre de 2010

LAS BODAS.


El nuevo gobernador quedó sorprendido por lo desolado que era el distrito. No se había imaginado nunca que le esperaba un panorama tan desalentador: casas humildes ocupadas por gente pobre y deprimida, campos mal cultivados, casi abandonados. A los pocos días de haber llegado a su nuevo puesto de trabajo se enteró de las frecuentes inundaciones y sequías que azotaban la región y de los despiadados abusos que sufrían los campesinos. Para colmo, la superstición se convirtió en un medio eficaz de saqueo sistemático: casaban todos los años una hermosa doncella con el río, hundiéndola en sus profundas aguas.
El río Zhang atraviesa ese distrito en un recorrido caudaloso zigzagueante. Cada verano, en la temporada de la lluvia, las fuertes crecidas destruían los diques e inundaban los pueblos de las orillas. En los años de la sequía, los terratenientes, asociados con las brujas, difundieron la creencia de que el río necesitaba casarse con una nueva doncella todos los años para calmar su mal temperamento. Por lo tanto, cada primavera seleccionaban a la «dama del río» entre las muchachas pobres para casarlas con el río. Hacían ceremonias rituales para tan singular boda, subiendo a la desdichada en una barcaza frágil que se deshacía a los pocos kilómetros de navegación por las tormentosas aguas del río asesino. Obligaban a todas las familias a pagar por las «bodas del río». Los terratenientes y las brujas se enriquecían con el dinero recaudado, mientras que familias enteras de campesinos pobres emigraban a otros pueblos para salvar la vida de sus hijas o simplemente buscando un sitio menos inhóspito.
El nuevo gobernador tomó la decisión de erradicar este criminal rito supersticioso. Coincidía que era primavera y ya habían hecho todos los preparativos para un nuevo casamiento. El gobernador hizo público que haría acto de presencia en la ceremonia nupcial para pedir buen comportamiento del río.
Llegó el día señalado para las bodas del río. Una doncella, hermosamente ataviada, fue embarcada entre sollozos y forcejeo en la barcaza de sacrificio. Pero antes de que cortaran la cuerda de anclaje, ordenó el gobernador que quería ver a la novia del río. Después de examinarla con una mirada escrutadora, sentenció en voz alta:
—Esta chica no es muy guapa. Para contentar al río tenemos que elegir a la más hermosa. Pero hoy no nos da tiempo para dar con ella. ¿Por qué no enviamos a la maestra de brujería para avisar al río que espere dos días, y volveremos a hacer las bodas con una mujer más bella?
Dicho esto, ordenó a los guardias traer a la bruja y tirarla al río.
Poco después, viendo que la vieja no regresaba, comentó:
—Ella ya es muy mayor, está muy pesada; por tanto, que vayan su primera y segunda discípulas para ver qué tal va la negociación.
Dos brujas jóvenes fueron lanzadas a las aguas.
Había un silencio de muerte. Los curiosos se quedaron con la boca abierta. La sorpresa les contuvo incluso la respiración. El gobernador escuchó un buen rato y, al ver que no volvían con la respuesta deseada, dio una nueva orden:
—Es difícil vencer la terquedad del río sólo con mujeres. Hay que enviar a algunos hombres para ayudarlas en la tarea.
Dos terratenientes promotores de las bodas supersticiosas fueron arrojados al agua entre grandes exclamaciones de miedo y de ruegos de indulgencia. Poco a poco, la gente salía del asombro y empezaba a aplaudir y dar voces de júbilo con cada lanzamiento. Por primera vez en tantos años, la tragedia de la ceremonia se convirtió en un acto de justicia lleno de comicidad.
Cuando el gobernador, impaciente por tanta espera, se volvió a los terratenientes jóvenes, éstos se pusieron de rodillas, pálidos de terror, golpeando sin cesar el suelo con la cabeza en súplica de clemencia.
—Durante años —dijo el gobernador con indignación—, vosotros habéis estado engañando al pueblo con la mentira del casamiento del río. Ahora os dejo elegir: tiraros al río o devolver lo que habéis robado.
—Devolveremos todo, todo, con tal de no tirarnos al río —dijeron al unísono los aterrados terratenientes.
A partir de ese año, nunca se volvió a celebrar ninguna boda de esta índole. En cambio, el gobernador dirigió personalmente los trabajos de fortalecimiento de los diques y la canalización de las aguas, lo que no sólo amplió la superficie de riego, sino que también evitó las inundaciones. Empezó a prosperar ese distrito y el río no tuvo ninguna doncella más.

Leyenda China.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

EL PADRE.


Wang Hua era un pescador honrado y servicial. Estaba siempre dispuesto a ayudar a la gente necesitada. Un día, después de vender la pesca en el mercado, se encaminó a casa contemplando a un grupo de curiosos en la acera. En el centro del círculo había un viejo gritando en voz alta:
—Estoy a la venta. Me iré con el que me compre. Cómprame, hijo. Seré tu padre. Soy pobre ahora, pero te pagaré. Serás rico y noble.
Los curiosos se reían jocosamente. Algunos niños le tiraban piedras. El pescador se acercó y vio que el viejo estaba harapiento y sucio. Tenía una cara enjuta con los ojos hundidos. Posiblemente no habría comido en todo el día. Sintió compasión por el anciano. Sin vacilar ni un segundo, se dirigió al viejo con una reverencia:
—Padre, seré tu hijo. Ven conmigo a casa.
El padre adoptivo lo examinó durante unos segundos y, sin decir nada, lo siguió, mientras que los curiosos comentaban este peculiar trato con todo tipo de interpretaciones.
Al llegar a casa, el pescador sentó al anciano en el sillón y lo presentó a su mujer y a los niños. Toda la familia lo recibió con cordialidad. La nuera trajo enseguida una palangana llena de agua caliente y una muda de ropa. El mismo pescador lo peinó y le sirvió el té. Los niños lo miraban con ojos sorprendidos, preguntándole mil cosas. Pero el viejo no hizo mención alguna de su vida. Después de la cena, se acostó y concilió el sueño inmediatamente.
Al día siguiente, el pescador regresó a casa con el mejor pescado del día. Aunque la vida de esa gente era bastante austera, eran muy generosos con el viejo desconocido, convertido repentinamente en padre, suegro y abuelo.
Transcurrieron varios meses sin que la bondadosa familia hubiera mostrado ni un ápice de mezquindad. Más bien lo rodearon de cariño. El viejo no les reveló nada de su vida, pero un día entregó a su hijo un lienzo de seda lleno de caracteres:
—Llevo varios meses en tu casa. Estoy conmovido por la hospitalidad con la que me habéis tratado. Pero la gente honesta, generosa y compasiva como sois vosotros, debe ser recompensada en la forma más digna. ¿Te acuerdas lo que dije cuando me encontraste en la calle? Pues no era broma lo que pregonaba. Hoy me voy a marchar. Os voy a dejar este lienzo. Venid a buscarme cuando podáis. Os haré ricos y nobles. La dirección está escrita en la seda.
Una vez dicho esto, el viejo se fue. Como no sabían leer, fueron a buscar al profesor de la escuela, que les dijo que el lienzo fue escrito y firmado por el hermano del Emperador, que había salido del palacio para conocer a la gente.
Confundidos por la sorpresa, con las manos temblando, el matrimonio guardó el lienzo con la ilustre firma y volvió emocionado. Habían creído que era un pobre desamparado, pero resultó ser nada menos que un “Mil Años” (así se les llamaba popularmente a los parientes del Emperador).
Al día siguiente partieron a la búsqueda de su padre adoptivo. Cuando llegaron al Palacio Imperial, el viejo salió con los brazos abiertos riendo amablemente. Su hijo y su nuera, así como los nietos, aturdidos por el lujo y la majestuosidad del palacio, no podían reconocer a su padre adoptivo, ahora vestido con hábitos de seda bordada con hilos de oro y plata. Se pusieron de rodillas. El hermano del Emperador los llevó a comer y los alojó en su confortable residencia. Al cabo de unos días, la familia del pescador se despidió de su padre adoptivo, quien les obsequió con una hacienda, una casa muy amplia y varias docenas de caballos. Además, les concedió un título nobiliario.
Es muy raro que un acto de generosidad desinteresado pueda cambiar nuestra vida en forma radical. Pero sucedió por lo menos una vez en la historia de China

Leyenda de China.

martes, 16 de noviembre de 2010

FRASES DE INDIA.


“Ya te he dicho, discípulo, que los males del presente son la causa de la ignorancia del pasado y que por lo tanto no tienen remedio. Pero como los males del futuro serán la consecuencia de los males de la ignorancia del presente, tratemos de ser sabios para evitarlos”.


“No temas a las tinieblas, si llevas la luz dentro de ti”.


“El conocimiento otorga la Libertad.”


“Si no se obtiene el objeto deseado hay infelicidad. Si se consigue, existe la ansiedad por su posible pérdida. Si falta o su respuesta es negativa, hay mayor desdicha. De este modo, la verdadera dicha consiste en el renunciamiento del deseo”.


Sabiduría de India.

lunes, 15 de noviembre de 2010

BUDISMO.

“El odio nunca se extingue por el odio en este mundo; solamente se apaga a través del amor. Tal es una antigua ley eterna.”


"No ocupéis la mente con necedades y no malgastéis el tiempo en cosas vanas"


"Como la lluvia penetra en una casa con mal tejado, así el deseo penetra en el corazón mal entrenado"


“La mayoría de los seres humanos, son como hojas que caen de los árboles, que vuelan y revolotean por el aire, vacilan y por último se precipitan en el suelo. Otros, por el contrario, casi son como estrellas; siguen su camino fijo, ningún viento los alcanza, pues llevan en su interior su ley y su meta”

Buda.

domingo, 14 de noviembre de 2010

MAHATMA GANDHI.


“La no-violencia que nace del fondo de nuestro espíritu se convierte en una verdadera fuerza.”


"El amor y la verdad están tan unidos que es prácticamente imposible separarlos; son como las dos caras de la misma moneda".


“La enfermedad es el resultado no sólo de nuestros actos sino también de nuestros pensamientos”


"Es más importante poner en la oración el propio corazón, que poner palabras de otros sin nada del corazón propio"


Mahatma Gandhi.

sábado, 13 de noviembre de 2010

LA PEREGRINACIÓN.


Quinientos años después de la introducción del budismo en China, apareció un hombre que, por su erudición y sus hazañas de la peregrinación a la India, se convirtió en el monje más famoso de la religión budista de China. Su nombre de pila era Li Hui pero fue popularmente conocido como Xuan Zhuang. Vivió y murió con austeridad, pero con el noble ideal de defender la autenticidad del budismo.
Los monjes budistas solían organizar frecuentes debates sobre los postulados de la religión. Pero, debido a la mala traducción y a las distintas interpretaciones de los cánones budistas en sánscrito, surgían frecuentemente serias divergencias imposibles de reconciliar. De este modo, el mundo espiritual de armonía absoluta del budismo se prestaba a conflictos inexplicables. Esa situación forzó a Xuan Zhuang a tomar la decisión de ir a la India a aprender la esencia del budismo. Preparó el viaje durante varios años, en los que aprendió el sánscrito. No pudo conseguir el permiso de la corte para salir de China, pero eso no le impidió emprender el viaje en una forma discreta.
Una noche, dos meses después del inicio del viaje, mientras descansaba en una posada tras una penosa jornada de marcha, llegaron unos soldados que le perseguían con la orden de detenerlo. Sin embargo,
cuando el oficial se enteró del noble objetivo del peregrino, rompió la orden de detención, diciéndole:
—Maestro, huya usted de esta posada. No se de' tenga hasta llegar a la muralla. El Paso de la Puerta de Jade se cierra por la noche. Franquéelo antes del crepúsculo.
El monje peregrino, que se había salvado de milagro, montó en su caballo y se dirigió a la muralla. En la primera atalaya le dieron de comer y beber. En la segunda le ofrecieron alojamiento. Al llegar a la cuarta, una flecha se clavó en su mochila, pero al saber que era monje le dieron suficiente agua y provisiones para que se alejara de la muralla y cruzara el desierto de Gobi.
Se alejó de la muralla y emprendió el penoso viaje por el inhóspito desierto. Al cabo de la primera jornada, cuando se sentó para beber agua, por desgracia, se rompió el recipiente y todo el liquido vital cayó a la arena. Con increíble estoicismo siguió caminando durante cinco días sin agua, hasta que cayó desmayado. Por la noche, el viento frío lo volvió en sí. Curiosamente sentía cierta humedad en el aire que azotaba su deshidratada cara. Estaba cerca de un oasis. Se arrastró penosamente hasta allí y cobró vida al saciarse de agua. Quince días después salió del desierto de Gobi.
El monarca del reino, Gao Chang, que era un devoto budista, lo recibió con extraordinaria generosidad. Al final, le pidió que se quedara para predicar el budismo entre sus ciudadanos. El monje peregrino lamentó no poder aceptar tan noble encargo, pues tenía el firme propósito de llegar a la India. El monarca se obstinó en que se quedara ofreciéndole elevadas retribuciones, lo que rehusó nuevamente el monje. Al ver que el monarca se empeñaba en el afán de retenerlo, el monje hizo huelga de hambre:
Su Majestad podrá retenerme físicamente, pero mi espíritu no se quedará en su reino.
Después de tres días de completo ayuno, el rey se presentó con una gran sonrisa en su celda, seguido de un numeroso cortejo:
Mi distinguido bonzo, admiro su noble determinación. Le deseo buen viaje y mucha suerte. Que el Creador lo proteja.
Le otorgó abundantes provisiones, treinta caballos y una docena de peones para acompañarle en el viaje.
Tras otro año de penoso viaje, llegó por fin a la India. Allí vio la figura del Buda que media casi cinco metros y visitó el famoso lugar donde el fundador del budismo predicaba los postulados de su nueva religión.
Al llegar al templo Narando, el centro de estudios más importante de la religión budista, más de mil monjes lo recibieron con una efusiva ceremonia. El Gran Bonzo, que tenía cerca de cien años y llevaba varios años sin impartir ninguna clase, distinguió al monje con la decisión de darle las clases personalmente. Así, durante quince meses, el monje chino profundizó sus conocimientos budistas con la más alta autoridad eclesiástica de la India antigua.
Permaneció en total diez años, con plena dedicación al estudio de las teorías budistas. Al final, no sólo dominó el sánscrito, sino también se destacó como una de las figuras más relevantes en la erudición budista. No satisfecho con su posición privilegiada, visitó todos los templos importantes de la India, intercambiando criterios con las personalidades más sobresalientes de la misma creencia y leyendo la valiosa bibliografía archivada en los lugares más sagrados de los templos.
Quince años después de haber llegado a la India, participó en un famoso debate en el que tomaban parte seis mil monjes eruditos. Tras dieciocho días de intervenciones, defendiendo o refutando las distintas interpretaciones del budismo, Xuan Zhuang deslumbró al público con su extraordinario dominio de los cánones religiosos y una acertada interpretación de la esencia budista. Los reyes, que hacían acto de presencia en esa ocasión, le regalaron gran cantidad de dinero al monje chino. Pero éste no se quedó con ninguna moneda. Los repartió entre los pobres. Hubo un rey que le prometió construir cien templos para que se quedara en el reino. Pero Xuan Zhuang tenía la firme determinación de volver a China.
Así lo hizo. Dieciocho años después de haber salido clandestinamente de la capital de la Dinastía Tang, volvió allí con todo el honor. El emperador no sólo le perdonó la falta, sino que le construyó un majestuoso templo donde guardó los seiscientos cincuenta ejemplares de valiosas sutras religiosas. Allí también fue el lugar donde durante diecinueve años estuvo traduciendo incansablemente los libros traídos de la India, hasta que la muerte le sorprendió en el escritorio.
Leyenda de China.

viernes, 12 de noviembre de 2010

LAS DISCULPAS.

En el reino Zhao había un diplomático de extraordinario talento llamado Lin Xiangru. Había sido enviado al prepotente reino Qin, que tenía intención de someter a los demás reinos y crear un imperio. Gracias a su inteligencia, su lealtad y su valor, se pudo salvaguardar la integridad del reino Zhao, frustrando los repetidos intentos expansionistas del soberano Qin. Sus extraordinarias contribuciones al reino le valieron ser promovido para el cargo del primer ministro.
Sin embargo, el mariscal Lian Po quedó muy resentido por el gran aprecio del rey hacia el diplomático y, sobre todo, por su nuevo nombramiento que le colocaba por encima de él. Para el mariscal, el único mérito de ese hombre era su elocuencia verbal. Pero nunca había dirigido ninguna batalla, ni conocía cómo se manejaban las armas. ¿Cómo era posible que él, habiendo realizado tantas proezas en bien del reino, no fuera tan apreciado como un diplomático? Dijo en varias ocasiones a los súbditos:
—Aunque él ocupa un cargo más alto que el mío, el día que lo encuentre, voy a desafiarlo.
Cuando el primer ministro se enteró de la proposición ofensiva del mariscal, ordenó inmediatamente a sus ayudantes tratar de evitar cualquier conflicto con la gente del mariscal, y, si fuera menester, hicieran todas las concesiones necesarias. Él mismo trató también de esquivar encuentros frontales con el altivo militar. Cuando viajaba en carruajes, cada vez que veía venir el carro del mariscal, pedía al conductor que desviara su coche por calles más estrechas.
Los oficiales del mariscal se sentían cada vez más soberbios al ver que la gente del primer ministro los eludían.
Sus ofensas eran cada vez más directas e intolerables. En algunos momentos se satirizaba públicamente sobre la cobardía de los subalternos del primer ministro, los cuales se sentían humillados y atropellados. Algunos de ellos llegaron a protestar contra tal disposición ante el propio ministro:
Su Excelencia tiene una categoría más alta que el mariscal, no comprendemos por qué le rehuye mientras que él le insulta y le ofende. Nuestra tolerancia ha sido considerada como cobardía. Si no le pone a raya, se volverá más soberbio y su gente más insoportable. Ya no podemos aguantar más.
El primer ministro les explicó pacientemente:
Comprendo lo que sentís. Pero pensad una cosa: comparando el mariscal con el rey Qin, ¿quién de los dos es más imponente?
—Desde luego, el rey Qin —contestaron todos.
Entonces, si el monarca más cruel y prepotente de la historia no me ha hecho retroceder, ¿cómo es posible que tema a nuestro mariscal? Pero tenéis que saber que el hecho de que el poderoso Qin no se atreva a atacarnos se debe a que el ejército y el gobierno se mantienen unidos. El mariscal y yo somos como dos tigres. Si nos enfrentamos en una contienda hostil, un tigre moriría y el otro quedaría herido, lo cual brindaría a nuestro enemigo una oportunidad de oro para conquistar nuestro reino. Decidme, ¿es más importante la seguridad del país o la dignidad personal?
Estos razonamientos convencieron a todos sus ayudantes, quienes permanecían sumamente cautos frente a los desaires y provocaciones de los militares. Al final, los militares se enteraron de la actitud generosa del primer ministro e informaron al mariscal. Conmovido por la nobleza del primer ministro y avergonzado por su propia conducta, decidió pedirle disculpas personalmente.
Al día siguiente se presentó humildemente ante la puerta de la residencia del primer ministro portando un palo espinoso para que con él le azotara la espalda como era tradición en ese reino. El primer ministro salió rápidamente a su encuentro, rogándole pasara a su residencia. El mariscal se puso de rodillas, ofreciéndole el palo espinoso. El indulgente Xiangru arrojó el palo y le rogó que se incorporase.
Desde ese momento los dos se hicieron buenos amigos y juntos fortalecieron el reino Zheng.

Leyenda de China.

jueves, 11 de noviembre de 2010

EL ARPA.

Boya era un músico de excepcional talento que sabía manejar con suma maestría su arpa. Sin embargo, estaba angustiado por no hallar un entendido que realmente pudiera apreciar su música.
Una noche de luna llena se detuvo en un puerto del río y se puso a tocar el instrumento que heredó de sus antepasados. Las notas desgarradoras que sacaba de la antigua arpa exteriorizaban su profundo sentimiento de soledad y angustia. Pero, de repente, una cuerda se rompió produciendo un ruido extraño. Sorprendido, Boya se puso en tensión porque sus abuelos le habían advertido que el instrumento era mágico, que rompería las cuerdas para avisar que había alguien escuchando la música con suma atención, bien fuera un asesino o bien un verdadero entendido. Subió a la orilla y descubrió a un leñador. Se sorprendió que un leñador pudiera entender la música. Viendo la extrañeza de su mirada, el leñador le explicó:
—Volvía yo a casa cuando oí su música. Me detuve para escuchar porque era algo que jamás había escuchado. Su sentimiento musical y su destreza me ha llevado a un mundo musical impregnado de connotaciones de melancolía y soledad.
Boya no esperaba que el leñador hubiera podido entender tan profundamente su música. Le invitó al barco, donde conversaron hasta la madrugada, hablando de música y de instrumentos. A veces, Boya tocaba algunas piezas, de las cuales siempre encontraba una correcta interpretación por parte del leñador, quien además pudo contar el contenido, el estilo y los sentimientos musicales que Boya había manifestado en la interpretación. Así, las luces del alba les sorprendieron hablando fluidamente de su vocación musical. Al final se despidieron con tristeza, quedando para el próximo año, el mismo día y en el mismo sitio.
Transcurrió un año, Boya volvió en la noche de luna llena al mismo sitio para disfrutar con su amigo de la música. Esperó toda la noche en vano, tocando con el arpa unas melodías de añoranza y evocación. Pero su amigo leñador no acudió a la cita. Al día siguiente, Boya se puso a buscar a su amigo. Encontró a un viejo de barbas blancas con un bastón en la mano. Tras saludarle, se dio cuenta que era el padre de su amigo. Le contó que su hijo duplicó sus esfuerzos para estudiar música después del encuentro con él. Pero enfermó por agotamiento físico y falleció hacía unos meses. Antes de su muerte, pidió como última voluntad ser enterrado en el sitio de encuentro con el gran músico, para que su alma pudiera seguir escuchando su música. Boya siguió al anciano y comprobó que efectivamente en el sitio donde se habían encontrado había una tumba nueva.
Boya se sentó al lado de la tumba con el arpa en la mano, y empezó a tocarla con aflicción, mientras las lágrimas rodaban por sus mejillas. Vinieron unos curiosos a escuchar la música. Se reían y aplaudían, comentando en voz alta la forma curiosa y las notas raras del instrumento. La expresión de la cara del músico se volvía desesperante y trágica. De repente, rasgó violentamente las cuerdas y las rompió todas, levantó la antigua arpa y la golpeó frenéticamente contra una piedra. En pocos segundos el valioso instrumento se hizo pedazos.


Leyenda de China.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

EL CABALLO DE ZHUO.


Zhuo ocupaba un alto cargo en el palacio imperial. Era famoso por ser comprensivo y paciente.
Un día, cuando conducía su carruaje hacia la mansión que tenía en el centro de la ciudad, de repente se encontró con un hombre que detuvo su carro y cogió las riendas del caballo. Empezó a hablar con el caballo emocionado:
—¡Qué alegría! ¿Dónde te has metido? Por fin te encuentro. ¡Cómo te echaba de menos!
El alto funcionario que viajaba en el coche se sintió aturdido por el comportamiento extraño del intruso. Pensó que se había confundido. Eran tal vez muy parecidos los dos caballos. Por eso le dijo cortésmente:
—Me parece que hay una confusión. Se habrá equivocado de caballo.
Sin embargo, el intruso negó categóricamente su conjetura:
—¡No, señor! ¿Cómo es posible que no reconozca a mi caballo. Lo he criado con mis propias manos. Se perdió hace un mes. ¡Y cómo me ha costado encontrarlo! ¡Ay, caballo mío. Ahora no me separaré nunca de ti!
Al ver que era imposible convencer al testarudo hombre Zhou le dijo:
—Bueno, si está muy seguro de que este caballo es suyo. Puede llevárselo por el momento.
Y diciendo esto, desató la bestia del carro y entregó las riendas al hombre, advirtiéndole:
—Si más tarde se diera cuenta de su equivocación, le ruego que me devuelva el caballo en la última mansión de la calle residencial. Me llamo Zhou. Espero encontrarle pronto.
El hombre se llevó el caballo con gran júbilo. Pero el funcionario, al quedarse sin animal de tiro, tuvo que llevar el coche andando.
Al cabo de unos días, el hombre encontró por casualidad el caballo que realmente había perdido y que en ese momento estaba mucho más delgado que antes. Se dio cuenta del grave error que había cometido. Fue entonces a la casa del señor Zhou, le devolvió el caballo pidiéndole mil disculpas. El funcionario le contestó:
—Cualquiera nos equivocamos. Yo he tenido la suerte de que se haya dado cuenta pronto, de lo contrario hubiese tenido que tirar del carro para ir a trabajar como si fuera un arriero.


Leyenda de China.

martes, 9 de noviembre de 2010

CONFUCIO.


“No son las malas hierbas las que ahogan la buena semilla, sino la negligencia del campesino.”


“El sabio en su actitud para con el mundo no tiene predilecciones ni prejuicios. Está del lado de lo que es correcto”.


“Para reinar con eficacia el reino es preciso, ante todo, poner un buen orden en la familia. Un hombre que no sepa dirigir a su familia, es imposible que sepa dirigir a todo un pueblo”.


“Si yo viajase con dos compañeros, uno virtuoso y otro deshonesto, ambos me servirían de maestros. Percibiría lo bueno del primero y le copiaría, en tanto que los defectos que viera en el segundo trataría de corregírmelos”.
Confucio.

lunes, 8 de noviembre de 2010

FRASES DE MAHATMA GANDHI.


"Entiendo por religión, no ya un conjunto de ritos y costumbres, sino lo que está en el origen de todas las religiones, poniéndonos cara a cara con el Creador."



"Ganamos justicia más rápidamente si hacemos justicia a la parte contraria."



"He tomado sobre mis espaldas el monopolio de mejorar sólo a una persona, y esa persona soy yo mismo, y sé cuán difícil es conseguirlo."



"Imagino que sé lo que significa vivir y morir como no violento. Pero me falta demostrarlo mediante un acto perfecto."


Mahatma Gandhi.

domingo, 7 de noviembre de 2010

FRASES DEL TAO TE KING.

“Darse cuenta de que nuestro conocimiento es ignorancia, es una noble comprensión interna. Considerar nuestra ignorancia como conocimiento es enfermedad mental.”


“Saberlo todo y creer que no sabemos nada: ésta es la verdadera sabiduría (la ciencia superior). No saber nada y creer que lo sabemos todo: éste es el mal común de los humanos. Considerar este mal como un mal preserva de él. El sabio está exento de fatuidad porque teme la fatuidad. Este temor lo preserva de ella.”


“Ceder a la codicia es el peor de los crímenes. No saber limitarse es la peor de las cosas nefastas. La peor de las faltas es querer siempre adquirir aún más. Los que saben decir ‘ya es bastante’ están siempre contentos.”


“Imponer su voluntad a los demás es fuerza; pero imponérsela a sí mismo es fuerza superior (al ser las propias pasiones lo que resulta más difícil de dominar).”

Tao Te King.

sábado, 6 de noviembre de 2010

FRASES DE BUDA.


“Como una bella flor, llena de colorido pero sin perfume, así es estéril la palabra hermosa del que no actúa conforme a ello. Como una bella flor, llena de colorido y con perfume, así es fecunda la palabra hermosa del que actúa conforme a ella”.


“Hay dos cosas, oh discípulo, que conviene evitar: Una vida de placeres; eso es bajo y vano. Una vida de mortificaciones; eso es inútil y vano”.


“Avanzando estos tres pasos, llegarás más cerca de los dioses: Primero: Habla con verdad. Segundo: No te dejes dominar por la cólera. Tercero: Da, aunque no tengas más que muy poco que dar”.


“Como una sólida roca no se mueve con el viento, así el sabio permanece imperturbado ante la calumnia y el halago”

viernes, 5 de noviembre de 2010

EL TAOISMO DE LAO TSE.

“Con buenas palabras se puede negociar, pero para engrandecerse se requieren buenas obras.”


“Saber que no se sabe, eso es humildad. Pensar que uno sabe lo que no sabe, eso es enfermedad.”


“No vayas contra lo que es justo para conseguir el elogio de los demás.”


“El hombre corriente, cuando emprende una cosa, la echa a perder por tener prisa en terminarla.”


Lao Tsé (570 aC- 490 aC)
Fundador del Taoísmo.

jueves, 4 de noviembre de 2010

LA SABIDURÍA DE MAHATMA GANDHI.


"Amor y verdad son las dos cosas de Dios. La verdad es el fin y el amor es el camino."


"Con el puño cerrado no se puede intercambiar un apretón de manos."


"Con mi muerte lograrán tener mi cuerpo, más no mi sumisión"


"El nacimiento y la muerte no son dos estados distintos, sino dos aspectos del mismo estado."


Mahatma Gandhi.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

DE INSTANTE EN INSTANTE.


Era un yogui muy anciano. Ni siquiera él mismo recordaba sus años, pero había mantenido la conciencia clara como un diamante, aunque su rostro estaba apergaminado y su cuerpo se había tornado frágil como el de un pajarillo. Al despuntar el día se hallaba efectuando sus abluciones en las frescas aguas del río. Entonces llegaron hasta él algunos aspirantes espirituales y le preguntaron qué debían hacer para adiestrarse en la verdad. El anciano los miró con infinito amor y, tras unos segundos de silencio pleno, dijo:
–Yo me aplico del siguiente modo: Cuando como, como; cuando duermo, duermo; cuando hago mis abluciones, hago mis abluciones, y cuando muero, muero.
Y al concluir sus palabras, se murió, abandonando junto a la orilla del río su decrépito cuerpo.
La verdad no es una abstracción ni un concepto. Cuando la actitud es la correcta, la verdad se cultiva aquí y ahora, de instante en instante.


Leyenda de India.

martes, 2 de noviembre de 2010

TAGORE Y GANDHI.

“Déjame sólo un poco de mí mismo para que pueda llamarte mi todo”
Tagore.


“Un hombre no puede actuar con acierto en un nivel de su vida si está ocupado actuando desacertadamente en otro. La vida es un todo.”
Gandhi.


“El Amor es el significado ultimado de todo lo que nos rodea. No es un simple sentimiento, es la verdad, es la alegría que está en el origen de toda creación.”
Tagore.


“Sostengo que cuanto más indefensa es una criatura, más derechos tiene a ser protegida por el hombre contra la crueldad del hombre.”
Gandhi.


Rabindranath Tagore (1861- 1941).
Mahatma Gandhi (1869- 1948).

lunes, 1 de noviembre de 2010

LA JOVEN PRIMAVERA.


Esta historia sucedió en Pekín.
Había en la capital una prostituta joven y hermosa llamada Yu Tang Chun, quien conoció por casualidad al hijo de un ministro de la corte. Se enamoraron profundamente entregándose a un idilio en medio de un ambiente adverso. Al joven no le importaba la indecencia de la profesión de su amada y juró no separarse nunca de ella. Sin embargo, como la muchacha trabajaba para la dueña del prostíbulo, el joven tenía que pagarle todos los días para tener el derecho a la exclusividad de la doncella. Había traído decenas de miles de monedas de plata para estudiar en la capital, pero en menos de un año gastó todo el dinero en el prostíbulo y el día que no pudo seguir pagando a la dueña lo echaron de la casa a patadas.
Triste y solitario, el empobrecido hijo del ministro imperial tuvo que mendigar para no morir de hambre. La joven se sumergió en una inmensa aflicción, que se acentuaba al recordar la felicidad de los días que había pasado al lado de su enamorado. Las lágrimas se le desprendían como perlas transparentes y le mortificaba pensar en la penuria que acosaba a su amado.
Un día, al enterarse por casualidad del paradero de su amado, se sintió invadida por una alegría indescriptible. Tomó todo el dinero que había ganado y se lo entregó a un mensajero junto con un cofre de joyas, para sacarle del apuro y ayudarle a realizar sus estudios interrumpidos.
Antes de marcharse, el joven vino a despedirse de su amada y le reiteró su amor incondicional. La hermosa joven le dijo que le esperaría hasta que volviera con los estudios realizados. Se separaron con el corazón dolorido y las caras bañadas en lágrimas.
A partir de ese día, Primavera, que así se llamaba la joven, se encerró y nunca volvió a salir. Se negaba a trabajar para complacer a los hombres. Pasaba los largos días y noches sumergida en un profundo dolor. Echaba de menos a su entrañable amado, mientras que soportaba impasiblemente la soledad, la añoranza y los recuerdos idílicos de la convivencia. Perdió el apetito adelgazaba por el dolor y la desnutrición.
La dueña del prostíbulo se puso furiosa al ver que ella no recibía a los hombres. Para vengarse de su inactividad, la vendió a un rico comerciante de la provincia de Shan Xi como concubina.
Resultó que la mujer de ese mercader adinerado mantenía relaciones extramatrimoniales con un adúltero desde hacía bastante tiempo. Y para mantener sus relaciones ilícitas en secreto mató a su marido.
Pero se lo inculpó a Primavera con una falsa acusación, sobornando además a los jueces para que la condenaran a muerte. Los funcionarios de la justicia detuvieron enseguida a Primavera, a la que sometieron a cruel tortura con el fin de obligarla a confesar el delito de homicidio. La muchacha no pudo soportar el martirio de los látigos y asumió la calumnia como un hecho real, por lo que fue condenada a muerte.
Días antes de la ejecución, llegó un inspector de la justicia enviado por el emperador, que era precisamente el novio de la condenada. Sucedió que tras separarse de su amada, se dedicó íntegramente al estudio durante varios años. Al final se presentó a los exámenes imperiales y ganó un lugar prominente, lo que le valió ser nombrado inspector de justicia.
Al leer los expedientes, se sorprendió enormemente al encontrar el nombre de su novia condenada a muerte. Se quitó el uniforme oficial y se disfrazó de un ciudadano común y empezó a investigar el extraño caso. Al cabo de dos días pudo aclarar todos los detalles de la calumnia. Convocó una nueva sesión para aclarar el caso. Estaba seguro de que podría revocar el falso veredicto y salvar a su amada.
Sin embargo, cuando vio a su entrañable amada, se emocionó tanto que perdió la serenidad y el control de sí mismo. Ante el inminente fracaso de los esfuerzos por absolver a su amada, los dos ayudantes del inspector controlaron, afortunadamente, la situación adversa y declararon inocente a la hermosa muchacha.
Tras el juicio, los novios se encontraron con gran emoción fundiéndose en lágrimas de alegría y felicidad.

Leyenda China.

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