martes, 31 de agosto de 2010

TAO TE KING.

El Tao que puede conocerse no es el Tao.La sustancia del Mundo es solo un nombre para el Tao.
Tao es todo lo que existe y puede existir; El Mundo es solo un mapa de lo que existe y puede existir. Las experiencias externas sirven para sentir el Mundo, Y las experiencias internas, para comprenderlo. Los dos tipos de experiencia son lo mismo dentro del Tao;Son diferentes solo entre los hombres. Ninguna experiencia puede contener al Tao. El cual es infinitamente más grande y más sutil que el Mundo.

Tao Te King.
Lao Tse.

domingo, 29 de agosto de 2010

LAO TSE.


“El que comprende a los demás es inteligente. El que se comprende a sí mismo es sabio. El que es capaz de vencer a otros puede ser llamado fuerte, aquel capaz de vencerse a sí mismo, es verdaderamente poderoso.”

Lao Tse.
Tao Te King.

sábado, 28 de agosto de 2010

EL EGO.


Era un eremita de muy avanzada edad. Sus cabellos eran blancos como la espuma, y su rostro aparecía surcado con las profundas arrugas de más de un siglo de vida. Pero su mente continuaba siendo sagaz y despierta y su cuerpo flexible como un lirio. Sometiéndose a toda suerte de disciplinas y austeridades, había obtenido un asombroso dominio sobre sus facultades y desarrollado portentosos poderes psíquicos. Pero, a pesar de ello, no había logrado debilitar su arrogante ego. La muerte no perdona a nadie, y cierto día, Yama, el Señor de la Muerte, envió a uno de sus emisarios para que atrapase al eremita y lo condujese a su reino. El ermitaño, con su desarrollado poder clarividente, intuyó las intenciones del emisario de la muerte y, experto en el arte de la ubicuidad, proyectó treinta y nueve formas idénticas a la suya. Cuando llegó el emisario de la muerte, contempló, estupefacto, cuarenta cuerpos iguales y, siéndole imposible detectar el cuerpo verdadero, no pudo apresar al astuto eremita y llevárselo consigo. Fracasado el emisario de la muerte, regresó junto a Yama y le expuso lo acontecido.
Yama, el poderoso Señor de la Muerte, se quedó pensativo durante unos instantes. Acercó sus labios al oído del emisario y le dio algunas instrucciones de gran precisión. Una sonrisa asomó en el rostro habitualmente circunspecto del emisario, que se puso seguidamente en marcha hacia donde habitaba el ermitaño. De nuevo, el eremita, con su tercer ojo altamente desarrollado y perceptivo, intuyó que se aproximaba el emisario. En unos instantes, reprodujo el truco al que ya había recurrido anteriormente y recreó treinta y nueve formas idénticas a la suya.
El emisario de la muerte se encontró con cuarenta formas iguales.
Siguiendo las instrucciones de Yama, exclamó:
–Muy bien, pero que muy bien.
! Qué gran proeza!
Y tras un breve silencio, agregó:
–Pero, indudablemente, hay un pequeño fallo.
Entonces el eremita, herido en su orgullo, se apresuró a preguntar:
–¿Cuál?
Y el emisario de la muerte pudo atrapar el cuerpo real del ermitaño y conducirlo sin demora a las tenebrosas esferas de la muerte.
Leyenda de India.

viernes, 27 de agosto de 2010

LA LLAVE DE LA FELICIDAD.


El Divino se sentía solo y quería hallarse acompañado. Entonces decidió crear unos seres que pudieran hacerle compañía. Pero cierto día, estos seres encontraron la llave de la felicidad, siguieron el camino hacia el Divino y se reabsorbieron a Él.
Dios se quedó triste, nuevamente solo. Reflexionó. Pensó que había llegado el momento de crear al ser humano, pero temió que éste pudiera descubrir la llave de la felicidad, encontrar el camino hacia Él y volver a quedarse solo. Siguió reflexionando y se preguntó dónde podría ocultar la llave de la felicidad para que el hombre no diese con ella. Tenía, desde luego, que esconderla en un lugar recóndito donde el hombre no pudiese hallarla. Primero pensó en ocultarla en el fondo del mar; luego, en una caverna de los Himalayas; después, en un remotísimo confín del espacio sideral. Pero no se sintió satisfecho con estos lugares. Pasó toda la noche en vela, preguntándose cual sería el lugar seguro para ocultar la llave de la felicidad. Pensó que el hombre terminaría descendiendo a lo más abismal de los océanos y que allí la llave no estaría segura. Tampoco lo estaría en una gruta de los Himalayas, porque antes o después hallaría esas tierras. Ni siquiera estaría bien oculta en los vastos espacios siderales, porque un día el hombre exploraría todo el universo. ¿Dónde ocultarla?, continuaba preguntándose al amanecer. Y cuando el sol comenzaba a disipar la bruma matutina, al Divino se le ocurrió de súbito el único lugar en el que el hombre no buscaría la llave de la felicidad: dentro del hombre mismo. Creó al ser humano y en su interior colocó la llave de la felicidad.

Leyenda de India.

jueves, 26 de agosto de 2010

CONFUCIO.

“El que habla en exceso y sin cordura raras veces pone en práctica lo que dice. El hombre noble nunca teme que sus palabras superen a sus obras.”


“Cuando el hombre se halla cerca de la muerte, sus palabras son sinceras y veraces.”


“El que acepta sufrir, sufrirá la mitad de la vida; el que no acepta sufrir, sufrirá durante su vida entera.”


“Las penas y privaciones agudizan la inteligencia y fortalecen la prudencia.”


Confucio (c. 551- 479 a.c.).

miércoles, 25 de agosto de 2010

EL REY DE LOS MONOS.

Cuando el rey de los monos se enteró de dónde moraba el Buda predicando la Enseñanza, corrió hacia él y le dijo:
–Señor, me extraña que siendo yo el rey de los monos no hayáis enviado a alguien a buscarme para conocerme.
Soy el rey de millares de monos.
Tengo un gran poder.
El Buda guardó el noble silencio.
Sonreía. El rey de los monos se mostraba descaradamente arrogante y fatuo.
–No lo dudéis, señor -agregó-, soy el más fuerte, el más rápido, el más resistente y el más diestro. Por eso soy el rey de los monos. Si no lo creéis, ponedme a prueba. No hay nada que no pueda hacer. Si lo deseáis, viajaré al fin del mundo para demostrároslo.
El Buda seguía en silencio, pero escuchándolo con atención. El rey de los monos añadió:
–Ahora mismo partiré hacia el fin del mundo y luego regresaré de nuevo hasta vos. Y partió. Días y días de viaje.
Cruzó mares, desiertos, dunas, bosques, montañas, canales, estepas, lagos, llanuras, valles... Finalmente, llegó a un lugar en el que se encontró con cinco columnas y, allende las mismas, sólo un inmenso abismo. Se dijo a sí mismo: No cabe duda, he aquí el fin del mundo. Entonces dio comienzo al regreso y de nuevo surcó desiertos, dunas, valles... Por fin, llegó de nuevo a su lugar de partida y se encontró frente al Buda.
–Ya me tienes aquí -dijo arrogante-. Habrás comprobado, señor, que soy el más intrépido, hábil, resistente y capacitado. Por este motivo soy el rey indiscutible de los monos. El Buda se limitó a decir:
–Mira dónde te encuentras.
El rey de los monos, estupefacto, se dio entonces plena cuenta de que estaba en medio de la palma de una de las manos del Buda y de que jamás había salido de la misma. Había llegado hasta sus dedos, que tomó como columnas, y más allá sintió el abismo, fuera de la mano del Bienaventurado, que jamás había abandonado.

Leyenda de India.

martes, 24 de agosto de 2010

EL ARQUERO.


El joven Ji Chang admiraba la puntería de un famoso arquero de su época llamado Fei Wei, a quien tomó como su maestro para aprender el arte del arco y las flechas.
En el primer día, Fei Wei le dijo:
—Para disparar bien, lo primero que tienes que hacer es saber dominar tus ojos. Ve a practicar en la forma que puedas con el fin de no parpadear al mirar un objeto. Cuando llegues a tener tal domino, ven a verme.
Siguiendo las instrucciones del profesor, Ji Chang volvió a casa y se recostó al lado del telar donde trabajaba su mujer. Trataba de mirar la lanzadera que iba y venía sin parpadear. Desde ese día, siempre acompañaba a su mujer cuando ésta tejía. Tenía los ojos fijamente puestos en los mecanismos móviles del telar para practicar el dominio de los ojos. Así transcurrieron dos años. Llegó a tener tal control de los párpados que aunque se los pincharan con una aguja no parpadeaba.
Creyó que ya había llegado el momento y fue a visitar a Fei Wei y le demostró el resultado de sus dos años de ejercicio continuo.
El profesor manifestó su satisfacción por lo que había conseguido, pero le dijo:
—Esto no es más que el primer paso de tu aprendizaje. Ahora necesitas dar un segundo paso que consiste en mirar fijamente las cosas pequeñas para descubrir todos sus detalles. Cuando lo consigas, ven a buscarme.
Ji Chang se fue a casa y empezó la práctica inmediatamente. Pidió un hilo de seda a su mujer con el que ató una pulga y la colgó en la ventana. Se sentó luego al borde de la cama observando el diminuto insecto varias horas. Así, durante días, semanas y meses enteros no hacía otra cosa que estudiar el diminuto cuerpo del animal colgado contra la luz de la ventana. Al principio sólo veía una manchita negra, que se iba agrandando conforme pasaba el tiempo. Gracias a su empeño, la pulga crecía de tamaño poco a poco hasta alcanzar para su vista las dimensiones de una rueda de carro. Cuando salió de casa al cabo de un año, encontró el mundo desmesuradamente aumentado. Las cosas que parecían diminutas antes, las encontraba grandísimas con todos los detalles claramente percibibles.
Fue a buscar al maestro, quien le manifestó su satisfacción diciendo:
—Ya ha llegado el momento de aprender a disparar.
Sólo en ese momento, le enseñó cómo tensar el arco, apuntar y disparar la flecha.
Ji Chang se fue a casa a practicar. Al cabo de tres años, volvió a buscar al maestro para mostrarle su infalible puntería. Cogió el arco más duro que había en la casa del maestro, lo tensó fácilmente con una flecha colocada, apuntó en medio segundo y disparó contra un diminuto blanco que había a cien pasos de distancia. La flecha atravesó el centro del blanco. Así lo repitió diez veces con el mismo excelente resultado. Los curiosos que estaban presentes en el acto aplaudieron con admiración su puntería. En pocos años, Ji Chang se consagró como el mejor arquero del reino. Como agradecimiento por la enseñanza, Ji Chang le llevó un excelente regalo a su maestro y le dijo con gratitud.
—Maestro, estoy muy agradecido por tu enseñanza. Ahora que he llegado a ser un verdadero arquero, me acordaré de ti siempre con admiración.
El viejo le dijo, sin embargo, algo que Ji Chang no olvidaría nunca en su vida:
—El verdadero arte del arco y flecha es acertar el blanco sin esos elementos. Es conseguir la gloria sin vanidad y manifestar la gratitud sin palabras.
Al escuchar esto, Ji Chang volvió otra vez a casa y se encerró. Nunca volvió a salir públicamente ni volvió a ver a su maestro. Pero los vecinos decían que en su casa se oían día y noche unos ruidos raros, algo parecido a ráfagas de viento, o chorros de aire que salían expulsados por movimientos enérgicos de las manos. Nadie supo si logró dominar el arma secreta de disparar sin flecha porque el famoso arquero no lo enseñó a nadie, ni siquiera a su maestro, por evitar la vanidad.

lunes, 23 de agosto de 2010

LA VERDAD.


Se había despertado en él el ansia de hallar la verdad, una realidad más allá de la realidad aparente. Había perdido todo interés por su trabajo, su familia y sus relaciones sociales. La vida se había convertido en un sinsentido. Se preguntaba por lo esencial de lo esencial, el núcleo del núcleo, el origen del origen. Atormentando y anhelante porque alguien con la visión esclarecida le reportase instrucciones espirituales para encontrar la serenidad tan deseada, se despidió de su esposa, hijos y amigos, y partió de viaje.
Rastreando como un sabueso hambriento, viajó por la inmensa China a la búsqueda de un maestro que pudiera proporcionarle claves precisas y métodos válidos para recorrer la senda hacia lo Incondicionado. Oyó hablar de un maestro mayor que toda su vida se había entregado a la autorrealización y viajó hasta donde el venerable maestro se encontraba.
—Señor —dijo el recién llegado. Mi corazón está en penumbra y mi mente en sombras, ¿puedes darme instrucción espiritual? He viajado por todo el país y llevo muchos meses de un lado para otro buscando el maestro.
—¿Y has perdido tanto tiempo y energía, tanto esfuerzo inútil? —repuso el maestro ante la decepción del que fuera hombre de hogar.
—Pero, señor... —balbuceó.
—¿Tan oscura está tu mente, mi buen amigo, que dejas un tesoro fabuloso en tu casa y te dedicas a dar vueltas de aquí para allá, de espaldas a lo más hermoso que tienes? Nada puedo entregarte que no puedas conseguir en tu vida cotidiana; no te dejes embaucar por los juegos de ilusión de la mente, que nos escamotea la realidad tal cual es. No es dejando tu vida cotidiana como la hallarás, sino despojándote de los engaños de tu mente. Nada tengo que enseñarte. Nada tengo que mostrarte. Ninguna disciplina tengo que darte. Deja de dar vueltas de aquí para allá, vuelve a tu casa y realiza allí tu trabajo hacia fuera y hacia dentro.

domingo, 22 de agosto de 2010

ENSEÑANZAS DE TAILANDIA.


"Donde hay voluntad siempre existe un camino."


"La única certeza es la incertidumbre."



"Amigos para una comida son fáciles de encontrar, amigos hasta el final de la vida son difíciles de encontrar."



"El andar del elefante es lento y pesado, pero es seguro y llega a destino."

sábado, 21 de agosto de 2010

MENTIRAS JUSTIFICADAS.


Viajamos al reino de Chi. Allí habitaba un hombre muy bien parecido, esbelto y de excelente porte, llamado Dsou Chi. Cierta mañana, tras arroparse con bellas prendas, se contempló detenidamente en el espejo y se dijo:
—¡Qué elegante estoy! Y realmente soy apuesto. ¿Quién es más hermoso el señor Shui, de la ciudad del norte, o yo? Se lo preguntaré a mi esposa.
Dsou Chi le preguntó a su mujer, y ella repuso:
—¡Oh, querido! Ni siquiera sé cómo puedes compararte con él. Tú eres mucho más atractivo.
Pero Dsou Chi no se quedó muy convencido, ya que el señor Shui era célebre en todo el reino por ser el hombre mejor parecido y más atractivo. Por eso, cuando estaba en los brazos de su concubina, le preguntó quién le parecía más atractivo. La concubina afirmó:
—Por supuesto que tú, amado mío. Ni siquiera hay posible comparación.
Un día después llegó un visitante a la residencia de Dsou Chi. Este visitante conocía al señor Shui y le hizo la misma pregunta que a su mujer y a su concubina. El visitante contestó:
—Le aseguro, señor, que usted es mucho más apuesto.
Esa noche Dsou Chi volvió a mirarse detenidamente ante el espejo. Se comparó él mismo con el señor Shui y llegó a la contundente conclusión de que dicho señor era mucho más apuesto que él. De ahí que cuando estaba tratando de conciliar el sueño y no lo conseguía, reflexionó así: “Mi mujer me ha asegurado que soy el más elegante simplemente para halagarme; mi concubina lo ha afirmado porque me teme; el huésped lo ha aseverado porque necesita algo de mí.”

jueves, 19 de agosto de 2010

PROVERBIOS TAILANDESES.

"Cuando el río esté lleno, procura llenar al menos uno de tus cubos con agua."



"Busca solucionar tus problemas antes que tengas que llevar la roca cuesta arriba."



"Haz el bien y recibe el bien, haz el mal y recibe el mal."



"Es imposible querer enseñar a nadar a un cocodrilo."

miércoles, 18 de agosto de 2010

LA GRAN PIEDRA.

Llevaba diez años entrenando Kung Fu con el mismo Maestro, era excepcional en combate, muy fuerte y muy rápido pero aún no dominaba la filosofía y esencia de su Arte.
El Maestro entonces decidió encomendarle una prueba definitiva.
Temprano en la mañana debía cargar una pesada piedra hasta la cima de la montaña sagrada, luego allí debía meditar y después regresar antes del amanecer.
El joven discípulo escaló la montaña con la gran piedra atada a su cuerpo y con gran dificultad llegó a la cima, allí se sentó a meditar pero le surgió una gran duda, ¿debía regresar con o sin la gran piedra?
Inmediatamente llegó a una conclusión:
-El Maestro está colocando a prueba mi fuerza física y también mi velocidad, por eso quiere que llegue antes del amanecer.
Rápidamente de dispuso a bajar con la piedra a cuestas por lo que su descenso se hizo muy difícil.
Con gran esfuerzo lo logró y se presentó frente al Maestro cargando la pesada piedra. Orgulloso, el discípulo le dijo:
-Gracias a usted soy muy fuerte y rápido ¿Cuál es mi próxima prueba?
El Maestro desilusionado respondió:
-Lleva dos piedras más pesadas a la cima de la montaña, MEDITA y regresa.

martes, 17 de agosto de 2010

SABIDURÍA TAILANDESA.


"Cuando escapes de un tigre evita ser devorado por un cocodrilo."


"Los malos bailarines generalmente culpan a los músicos que tocan."


"Procura no encontrar un buen árbol cuando tu hacha esté rota."


"No utilices un elefante para atrapar saltamontes."

lunes, 16 de agosto de 2010

LA JOYA DE JADE.

El monarca del reino Zhao recibió con gran sorpresa una pieza de jade de singular calidad. Tenía un color lechoso semitransparente. Era suave y opaco de día, pero luminoso y claro durante la noche. El tallado se veía perfecto, con un diseño estético original y un trabajo minucioso y paciente digno de los artesanos chinos. Se trataba de una joya de incalculable valor.
Pero la emoción del rey no duró mucho, puesto que un mensajero del rey Qin le trajo una carta del que el monarca ambicioso y despótico, en la cual le ofrecía quince ciudades por el jade. Sabía perfectamente que su intención era apoderarse de la joya por las buenas o por las malas. El trueque que él proponía no era más que una estafa.
Profundamente preocupado, el rey Zhao reunió a sus cortesanos para buscar una solución. Pero a nadie se le ocurría cómo conservar la joya sin dar motivo a una invasión militar del ejército enemigo.
Un día se presento un joven oficial ante el rey Zhao, a quien se dirigió en tono firme:
—Majestad, me ofrezco para enseñar el jade al rey Qin. Si él no cumple su promesa de ceder quince ciudades, veré la forma de conservar la joya y traerla de vuelta.
El monarca lo miró durante un momento. Lo conocía: era Lin Xiang Ru, un hombre famoso por su inteligencia y valor. Necesitaba hombres leales e intrépidos para esta delicada tarea. Aceptó su ofrecimiento y ordenó a los generales prepararse contra una eventual invasión enemiga.
Lin, el enviado especial, llegó con la joya después de un largo viaje al majestuoso palacio del rey Qin. Le ofreció con una gran reverencia la valiosísima pieza. Los ávidos ojos del monarca se maravillaron ante tan excepcional joya. La acarició con las manos temblorosas, conteniendo la respiración como si se tratara de algo tan frágil que se podía romper con el aliento. Después de un buen rato, se la mostró a los cortesanos, que se maravillaron extasiados ante tal pieza de singular valor. Más tarde se lo llevaron al palacio residencial para enseñársela a las concubinas del rey. Mientras tanto, ni el monarca, ni los cortesanos, ni nadie del palacio hizo caso al portador de la joya, ni le mencionaban el trueque con las quince ciudades. Cuando creyó que había esperado lo suficiente y que por lo visto nunca le devolverían la joya, ni le hablarían de la cesión de las quince ciudades, se dirigió al rey Qin en un tono algo misterioso:
—Majestad, aunque esa pieza parece perfecta, tiene un pequeño desperfecto casi inapreciable.
El rey perdió su gozosa tranquilidad y ordenó que le trajeran inmediatamente la pieza para saber dónde estaba el defecto. Cuando Lin recuperó la joya, retrocedió unos pasos y se colocó al lado de una columna de piedra. Levantó el jade con las dos manos, diciéndole con energía al indignado rey:
Su Majestad ha prometido ceder quince ciudades por esta joya de incalculable valor. En nuestro país nadie cree en la sinceridad de su oferta, excepto yo, que siempre he sostenido lo contrario. Les he convencido diciendo que si cualquier ciudadano común puede cumplir su palabra, siendo el jefe de estado de un reino poderoso, ¿cómo no va a cumplir su promesa? Nuestro rey me ha enviado creyendo lo mismo. Pero, desgraciadamente, no he podido ver hasta ahora ni la mínima muestra de voluntad del intercambio. Por eso me he visto obligado a recuperar la joya, dispuesto a romperla contra la columna si tratan de arrebatármela.
Al ver que Lin había tomado la firme determinación de morir destrozando antes la joya, el rey cambió de táctica inmediatamente, diciéndole con una sonrisa hipócrita:
—¡Tranquilo, tranquilo! Cumpliré mis promesas. Ordenó traer un plano, en el cual trazó sin precisión una generosa línea, diciéndole:
—Todo eso será territorio de su reino. ¿Satisfecho? Ahora deme la joya. No la destruya, por favor.
—De acuerdo, Majestad —contestó Lin mientras pensaba que el rey Qin era capaz de decir cualquier mentira—. Este jade es el tesoro más valioso de la Tierra. Para enviárselo, nuestro rey presidió, después de cinco días de purificación, una ceremonia solemne de despedida. Como respuesta a esta seriedad por nuestra parte, es preciso que Su Majestad ayune durante cinco días y presida luego una ceremonia de recepción. Le ofreceré la joya en bandeja de oro el día de la ceremonia.
El rey Qin tuvo que aceptar las condiciones. Dispuso que el enviado se alojara en una residencia de la capital. Esa misma noche, Lin ordenó que uno de sus criados se ataviara de comerciante y llevara la joya secretamente a su propio reino.
Cuando se dio cuenta el ansioso rey Qin, ya era demasiado tarde. No era posible alcanzar al portador de la joya, tampoco procedía emprender una operación militar contra el reino Zhao, ya que estaban preparados desde hacía días para defenderse. No tuvo más remedio que poner en libertad a Lin, por el temor de provocar una alianza entre los reinos débiles a causa del incidente.

domingo, 15 de agosto de 2010

PROVERBIOS TAILANDESES.

"El hombre que el dolor no educó siempre será un niño."


"Si hablan mal de ti con fundamento, corrígete, sino ríete."


"Si dices algo malo, puedes rectificarlo: si escribes algo malo, puedes enmendarlo, pero si haces algo malo, tu mala acción de queda contigo para siempre!"


"Un elefante muerto no puede ser cubierto con una hoja de loto."

sábado, 14 de agosto de 2010

INTERPRETACIÓN.


Nos hallamos en el estado de Sung. Allí vivía un hombre llamado Ting. Aunque era un hombre que disponía de medios, no tenía pozo. Por eso, todos los días uno de sus criados tenía que perder varias horas en traer la cantidad suficiente de agua para el servicio de la casa. De hecho, el agua que había que ir a buscar se hallaba muy lejos y se perdía casi toda la jornada en esta labor. Ello animó a Ting a cavar un pozo en su propio patio.
Cuando el pozo se hubo cavado y dio el agua suficiente, Ting le comentó a un buen amigo.
—Estoy muy satisfecho, porque con el pozo he ganado un hombre.
El amigo le contó el suceso a otro amigo, y éste otro amigo a otro, y así sucesivamente. La noticia se propagó rápidamente por el pueblo, se comentaba: «El señor Ting, al cavar un pozo en su patio, encontró un hombre.» De tal manera se difundió la noticia por todo el reino, que el propio rey escuchó de uno de sus consejeros: «Un hombre llamado Ting, al cavar un pozo, halló en él a un hombre.»
¿Quién sería el hombre encontrado en el pozo?, se preguntó el monarca, como ya lo habían hecho tantas otras personas. ¿Se conocía su identidad? ¿Por que había ido a dar al pozo? ¿Lo habían asesinado o se había ahogado? ¿Cómo pudo aparecer bajo tierra?
El monarca hizo llamar al tal Ting y le pidió una explicación. El hombre, extrañado, se limitó a explicar:
—Majestad, todo lo que hice fue cavar un pozo en mi patio y así poder evitar que uno de mis criados perdiese toda la jornada acarreando agua. Eso me permitió contar con dos brazos más para las labores de mi casa y así ganarme un hombre.

viernes, 13 de agosto de 2010

AVARICIA.

Dicen que había una vez un anciano muy rico, pero también muy avaro. Era un verdadero usurero y prestaba dinero con un interés desmedido. Recaudaba habitualmente sus intereses, viajando de un lado para otro. Como le faltaban las fuerzas, con no poco dolor de su corazón se compró un asno. Para no exponerse a que el asno enfermase o muriese, y así perder lo que había pagado por el mismo, lo utilizaba sólo cuando tenía que desplazarse a considerable distancia. Cierto día tenía que viajar muy lejos y decidió utilizar el asno. Pero el asno no estaba acostumbrado a cargar a su amo y, al poco tiempo de ser montado, comenzó a jadear gravemente. El anciano se asustó. ¡No vaya a ser que me quede sin asno y sin dinero! Descabalgó e incluso le quitó la silla de montar para que el animal se repusiera. Entonces el asno salió de estampida. El anciano, renqueando, trató de seguirlo, penosamente, pues no deseaba tampoco deshacerse de la silla de montar.
Cuando el anciano llego a su casa, lo primero que hizo, sin despojarse siquiera de la silla de montar, fue preguntar por el asno. Sí, había regresado. Así que el anciano, a pesar de estar empapado de sudor y tener una espasmódica respiración, se sintió aliviado.
Ciertamente poco le duró su alivio. Unas horas después su envejecido corazón se detenía, no sin antes haber preguntado a sus sirvientes:
—Pero ¿de verdad que ha regresado el asno?

jueves, 12 de agosto de 2010

LA PERLA DEL DRAGÓN.


En la Isla de Borneo vivía un dragón muy pacífico que custodiaba celosamente una preciosa perla con la que jugaba todos los días, ese era su más preciado tesoro y en varias oportunidades los hombres habían intentado arrebatárselo sin éxito.
Pero el emperador decidió poner a prueba el coraje y habilidad de su primogénito y le ordenó que consiguiera la perla para integrarla al tesoro imperial.
El príncipe ideó un plan y se dirigió a la montaña donde habitaba el dragón, en la travesía ordenó a sus hombres que construyeran una gran cometa capaz de soportar el peso de un hombre y una linterna de papel.
Finalizado el trabajo, el príncipe voló en la cometa hasta la cima de la montaña, entró sigilosamente en la cueva donde el dragón dormía con la perla en una de sus patas.
Cuidadosamente le arrebató la perla y la sustituyó por la linterna de papel, montó en la cometa y regresó al barco.
El príncipe y sus hombres izaron anclas y comenzaron su retorno al castillo del emperador, pero el dragón despertó y se dio cuenta del robo, enojado comenzó a arrojar fuego y empezó a perseguir al barco gritando por su perla.
Los hombres estaban aterrorizados pero el príncipe ordenó cargar el más grande cañón del barco y disparó contra el furioso dragón. El dragón vio como a través de la espesa nube de pólvora salía volando una bola y pensó que era su preciada perla por lo que abrió su boca para recogerla. Sin vida se hundió en las profundidades del mar, mientras que el príncipe regresaba triunfante y entregaba al emperador de China la joya más valiosa del Reino de China, La Perla del Dragón.

miércoles, 11 de agosto de 2010

SABIDURÍA INDIA.


“Aquel que conoce la verdad del cuerpo puede entonces conocer la verdad del universo.”


“Cuando hables, procura que tus palabras sean mejores que el silencio.”


“La palabra debe ser vestida como una diosa y elevarse como un pájaro.”


“El corazón en paz ve una fiesta en todas las aldeas.”

martes, 10 de agosto de 2010

EL MANDATO DEL EMPERADOR.

Ji Jun era miembro de la Academia Imperial y estaba dotado de una aguda inteligencia y gran horizonte de conocimientos. Un día, el emperador Qian Long le preguntó:
—Dime, sabio erudito, ¿qué se entiende por la fidelidad y por el amor filial?
—La fidelidad —contestó rápidamente Ji se manifiesta en la obediencia total e incondicional al soberano. Aunque éste le mandase a uno suicidarse, tendría que cumplir su voluntad. Por amor filial se entiende el cumplimiento cabal de la voluntad paterna. Si el padre quiere que se suicide el hijo, así se cumplirá su deseo.
El emperador pensó que como Ji era muy inteligente, aunque le ordenase poner fin a su vida, no lo cumpliría de ningún modo. Por lo tanto, con el ánimo de tomarle el pelo y ver cómo se las arreglaría en una circunstancia extrema, le dijo:
—Entonces, ordeno que te suicides.
Ji no se sorprendió ni un ápice, contestando sin vacilación:
—Sí, Majestad, cumpliré su orden.
—¿Se puede saber cómo te vas a suicidar? —preguntó el monarca.
—Me voy a tirar al río —le contestó Ji.
El emperador sabía perfectamente que no se iba a suicidar y que podría salir airosamente de la situación, pero quería seguir con la broma:
—Bueno, concedido el derecho a la muerte.
Dicho esto, se puso a leer un libro que tenía a mano, sin prestar más atención al intelectual. El sentenciado salió del palacio, dio una vuelta y volvió de nuevo. El emperador aparentó sorprenderse de la súbita aparición del que iba a pasar al otro mundo.
—¿Qué te ha pasado? ¿Por qué has vuelto?
—Majestad, —empezó a explicar el intelectual con un tono intrigante—, cuando llegué al río y me iba a lanzar, de repente vi que había salido del agua el antiguo poeta Qu Yuan.
Me agarró fuertemente impidiéndome ejecutar la suprema voluntad imperial. Me rogó que volviera a preguntar a Su Majestad.
—¿Qué quería que me preguntaras?
—Me dijo que él se había lanzado al río para suicidarse porque el soberano de su época era despótico e imbécil. Sin embargo, ahora que estamos glorificados con la lucidez y sabiduría de nuestro ilustre reinado, merece la pena preguntarle si realmente desea mi muerte. No sería demasiado tarde en cualquier caso suicidarme después de la confirmación de su voluntad.

lunes, 9 de agosto de 2010

LAS DOS MONTAÑAS.


El viejo tonto tenía noventa años y vivía con su familia al pie de dos enormes montañas. De generación en generación, esas montañas les dificultaban la comunicación con los pueblos de alrededor. Tenían que subir y bajarlas para ir al mercado e incluso para ir por agua al riachuelo. Odiaban profundamente esas montañas, pero se sentían incapaces de hacer nada, hasta que un día, el viejo reunió a la familia y le comunicó su voluntad de allanarlas para acortar el camino.
Al día siguiente se pusieron a trabajar todos los miembros de la familia, excavando la tierra y transportándola hacia unos valles profundos. Al cabo de unas semanas, apareció un viejo sabio de barbas blancas y quedó atónito ante tan extraña operación:
—Pero, ¡por Dios! ¿Qué estáis haciendo?
—Queremos remover estas dos montañas que nos estorban —contestó el viejo tonto con naturalidad.
¿No creéis que es una idea insensata, ya que sois tan pocos y las dos montañas son gigantescas?
Es cierto que somos pocos y además ya estoy muy viejo. Sin embargo, tengo hijos y nietos, y ellos tendrán también hijos y nietos. Si bien las dos montañas son altas, no podrán crecer más. Si de generación en generación vamos cavando las montañas sin cesar, llegará un día en que las allanaremos.
Al escucharlo, el viejo sabio se marchó moviendo la cabeza, mientras que el viejo tonto siguió trabajando sin parar con el mismo ánimo que cuando inició la faena. Toda la familia seguía su ejemplo con redoblado esfuerzo.
Transcurrieron unos meses y el Divino se enteró del empeño y la irrevocable decisión del viejo tonto y su familia y, conmovido por la férrea voluntad de esos humildes trabajadores, envió a dos inmortales a remover las montañas.
Una madrugada, cuando despertó el viejo y se preparó para seguir con el rutinario trabajo, se dio cuenta de que las montañas habían desaparecido y frente a sus desconcertados ojos se extendía una amplia llanura.

sábado, 7 de agosto de 2010

PROVERBIOS DE INDIA.


“Cuando hables, procura que tus palabras sean mejores que el silencio.”


“No hay árbol que el viento no haya sacudido.”


“Solo se tiran piedras contra el árbol que da frutos.”


“La Tierra no es una herencia de nuestros padres, sino un préstamo de nuestros hijos.”

viernes, 6 de agosto de 2010

BUSCANDO ENSEÑANZAS.


Era un genuino buscador, pero se perdía demasiado en abstracciones metafísicas y especulaciones filosóficas. Había recibido enseñanza de muchos maestros, pero las explicaciones que le proporcionaban sobre la Doctrina alimentaban aún más sus elucubraciones metafísicas. Se enteró que había un maestro chan muy pragmático y decidió ponerse en sus manos. Después de permanecer varios días frente a la casita del maestro, éste lo aceptó. Cuando el discípulo le preguntó si había espíritu o no, el maestro le dio un vigoroso tirón de orejas.
—No es muy gentil por vuestra parte lo que habéis hecho —se quejó el discípulo.
Y el maestro repuso:
—¡No me vengas con pamplinas a estas alturas de mi vida!
Salieron a dar un largo paseo.
—Maestro, ¿cuando un ser liberado muere, sigue o no sigue existiendo en alguna parte?
El maestro comenzó a coger moras silvestres y a degustarlas en silencio. El discípulo protestó:
No es muy amable por vuestra parte no responder cuando se le habla.
El maestro le dirigió una mirada severa, y dijo:
—Yo estoy en el presente, comiendo estas jugosas moras, y tú estás, como un estúpido, más allá de la muerte.
Se sentaron bajo un árbol, cerca de un arroyo.
Maestro, ¿hay un ser supremo que creó el mundo, o todo es producto de la casualidad?
—¡Déjate ya de vanas preguntas! —replicó el maestro—. Ahora voy a preguntarte yo algo muy concreto: ¿Estás escuchando el rumor del arroyo?
No —repuso el discípulo, enredado en su mirada de opiniones.
Y el maestro concluyó:
—Pues siento decirte que eres incorregible. Ve a otro maestro que te llene la cabeza de ideas y permíteme seguir escuchando el rumor del arroyo.

jueves, 5 de agosto de 2010

GENEROSIDAD.

El señor Meng Chang heredó de su padre el cargo de ministro y varios miles de funcionarios a su servicio. El rico patrimonio que le dejó el difundo noble incluía también un feudo extenso de decenas de miles de hectáreas. Los habitantes en estos lugares cultivaban sus tierras en arriendo y tenían que pagarle atributos anuales.
Cierto año, cuando llegó el tiempo de recaudar las contribuciones, Meng preguntó a los funcionarios si alguien podía ayudarle en ese difícil trabajo. Se ofreció un voluntario llamado Feng Huan, a quien le encargó dicha tarea.
Al día siguiente Feng montó en el carruaje que le había preparado el ministro, y antes de partir preguntó a su amo:
Cuando termine de recaudar el dinero, ¿quiere su excelencia que le compre algo?
Al ministro no se le ocurrió nada en ese momento, pero le dijo:
—Si ves que hay algo que falte en esta casa, cómpralo sin más.
Sí, mi señor —contestó, arrancando el carruaje el encargado de la recaudación.
Al llegar a los feudos, Feng recaudó más de cien mil monedas como pago de los tributos. Pero había un buen número de arrendatarios pobres que no podían pagar la deuda. La mala cosecha durante varios años consecutivos los había empobrecido, llevándolos casi al borde de la indigencia. Era imprescindible hacer algo para sacar a esa gente de la miseria. Consciente de eso, el encargado de la recaudación convocó a todos los arrendatarios en la plaza del pueblo, pidiéndoles que trajeran los títulos de la deuda.
Acudieron todos los convocados sin saber qué les iba a pasar, agobiados por su pésima situación económica. Estaban decididos a morir antes de ser despojados de sus últimos recursos. Cuando empezó a hablar el enviado del propietario, tenían la sensación de que iban a enfrentarse a una gran tragedia.
—En nombre de Su Excelencia el ministro Meng, les pido que saquen sus títulos y comprueben conmigo las cantidades que deben a mi señor.
Los arrendatarios estaban tristes y preocupados por lo que les pudiera pasar. Sin embargo, cuando terminaron de comprobar sus obligaciones y esperaban que les anunciara una medida drástica de coacción, se sorprendieron enormemente con lo que oyeron:
—En vista de las dificultades reales que os acosan, el señor ministro ha decidido eximiros del pago de todas vuestras deudas, como manifestación de su gran generosidad y del cariño que siente por todos vosotros. Ahora, ante la presencia de todos, voy a quemar los títulos de deuda para liberaros del pago de ellas.
Al principio nadie podía creer sus palabras. Anonadados, no comprendían lo que significaba tal decisión. Pero al instante, cuando vieron que se levantaba una llama azulada del montón de documentos que les habían sometido durante muchos años al martirio económico, reaccionaron con grandes y emotivas exclamaciones entre lágrimas y reverencias.
Feng volvió contento a la residencia del ministro, quien se sorprendió de la brevedad de su viaje:
—¿Tan pronto has podido terminar la recaudación? Cuéntame, ¿qué tal te ha ido?
—Muy bien, señor. Además, le he adquirido algo que no tenía en casa.
El ministro se mostró muy interesado y le preguntó:
—¿Dime qué has comprado?
Huan le explicó:
—Como su noble familia es muy rica en joyas, caballos y bellas mujeres, no se me ocurrió comprarle nada de eso. Sin embargo, pensé que había algo que indudablemente faltaba en su familia desde tiempos atrás, que es la generosidad. Eso es lo que escaseaba en sus ricas posesiones. Por lo tanto, pensé que si pudiera gastar algún dinero para adquirir esa gran virtud, su noble familia se vería enriquecida de forma inimaginable.
Feng le explicó detalladamente lo ocurrido. Cuando terminó, notó que la cara de su amo se había congestionado por el disgusto, la desesperación y una inexplicable amargura. Abandonó rápidamente la casa, mientras el ministro le decía con una voz seca:
—¡Vete, inmediatamente! Menudo favor me has hecho. Quítate de mi vista antes de que me arrepienta.
Al año siguiente, por una intriga de palacio, el ministro perdió el cargo y fue desterrado. Abandonó la capital lleno de tristeza. Se encaminó hacia su feudo, frustrado y abatido por la desgracia. Se sentía solo y abandonado. Todos los amigos se alejaron de él y su carrera política se apagó irremediablemente.
Cuando se aproximaba hacia sus tierras, notó que salían las gentes a recibirle con los brazos abiertos, haciendo reverencia, en señal de respeto y admiración. Experimentó algo inusual en su triste corazón. Al principio, se quedó totalmente desconcertado. Pero, de repente, recordó lo que hizo el recaudador de deudas el año anterior. Sus ojos se inundaron de lágrimas y dijo:
—Ahora comprendo lo útil de lo que hizo al comprar la generosidad que faltaba en mi casa.

miércoles, 4 de agosto de 2010

SABIDURÍA SAMURAI.

"El hombre que se enoja se derrotará a sí mismo en el combate, lo mismo que en la vida"


"Saber y actuar son uno y lo mismo"


"No se construirá una nueva era con las armas, sino con las manos que las llevan."


"Un hombre de vision profunda sobrevivira ambos el comienzo y el final, y considerara que cada faceta es importante."

lunes, 2 de agosto de 2010

PROVERBIOS TIBETANOS.

"Amenazar es peor que golpear."


"Cien amigos es poco, un enemigo, demasiado."


"Pese a que eres mi enemigo, tómate otra copa."


"Si peleas en un día infortunado, reconcíliate en día afortunado."

domingo, 1 de agosto de 2010

PROVERBIOS CHINOS.


"No desprecies a la serpiente por no tener cuernos, quizás algún día pueda reencarnarse en dragón."
"El hombre que no sabe sonreír, no debe abrir tienda."
"Un hombre tiene la edad de la mujer que ama."
"Si te sientas en el camino, ponte de frente a lo que aún has de andar y de espaldas a lo ya andado."

Entrada destacada

EL ARTE DE VIVIR. (EN ESPAÑOL)

Desde aquí podrás descargar gratis y en español el interesante libro: El Arte de Vivir del gran pensador hindú, Jiddu Krishnamurti , en ...