lunes, 31 de mayo de 2010

JUSTICIA.


Tras el fallecimiento de un viejo cortesano, se produjo una violenta disputa por la herencia entre sus dos hijos. Se peleaban por llevarse la mejor parte del patrimonio familiar, en continuos pleitos escandalosos, desde el reparto de los terrenos hasta la división de unos objetos insignificantes, sin la menor consideración del amor fraternal. Por muy equitativo que fuera el reparto, siempre se imaginaban que el otro se llevaba algo más.
Se sometieron al arbitraje del tribunal, sin que el juez pudiera determinar realmente cuál de los dos se había quedado con un poco más de la herencia. Ante la imposibilidad de dictar una sentencia justa, el tribunal relegó el dificil caso al juicio del mismo emperador. Tampoco le fue nada fácil al monarca formular un veredicto para dar fin a la interminable pugna.
En esa situación, el primer ministro Chang se ofreció a resolver el litigio.
Si Su Majestad me concediera autorización, yo podría terminar rápidamente con el caso.
Tras conseguir el permiso real, Chang regresó a su residencia, en donde citó a los dos litigantes.
—¿Habéis dicho la verdad en vuestras acusaciones?
—Sí, señor, es totalmente cierta mi acusación. Los dos se pronunciaron simultáneamente. Dicho esto, el ministro les hizo firmar un documento en el que se reafirmaban en haber dicho la verdad, toda la verdad. No atendió ni un minuto a los argumentos que los dos hermanos habían repetido en tantas ocasiones y directamente dictó la sentencia.
—Considerando que os acusáis mutuamente que el otro se ha quedado con más herencia y sostenéis que es cierto lo que decís, ordeno que os cambiéis vuestras pertenencias hoy mismo, siendo irrevocable la sentencia, cuya ejecución se llevará a cabo hoy mismo.

domingo, 30 de mayo de 2010

CONFUCIO.

“Un camino, si no lo andas, nunca llegas; un terreno, si nunca lo cultivas, nunca da frutos; un negocio, si no lo atiendes, nunca prospera. Un hombre, si nunca se educa, nunca prospera. Un trabajo, si nunca lo empiezas, nunca lo sabes. Un libro si no lo aplicas, nunca lo entiendes.”

“Todo le es perdonado a quien no se perdona nada a sí mismo.”

“Antes de iniciar la labor de cambiar el mundo, da tres vueltas por tu propia casa.”

viernes, 28 de mayo de 2010

TAO.


“Escucho y olvido, veo y recuerdo, hago y entiendo.”


“La perfección del que imparte órdenes es ser pacífico, del que combate, carecer de cólera, del que quiere vencer, no luchar, del que sirve de los hombres, ponerse por debajo de ellos.”


“El buen guerrero no es irascible. El buen vencedor evita la guerra.”


“Vencer a los hombres es tener fuerza. Vencerse a sí mismo es tener fortaleza.”

jueves, 27 de mayo de 2010

LOS CUATRO MONJES

Cuatro monjes se retiraron a un remoto monasterio en la montaña a fin de dedicarse durante un tiempo a un ejercicio intensivo de meditación y búsqueda de las verdades supremas. Se instalaron en un ala del monasterio y pidieron no ser molestados durante siete días, pues iban a practicar muy rigurosamente y en total silencio. Se habían impuesto el voto de silencio durante ese periodo.
Se reunieron la primera noche a meditar. Estaban en un santuario silente y con una acogedora atmósfera espiritual, a la luz de las lámparas de aceite. Los cuatro se sentaron en la postura de meditación. Les acompañaba un asistente que se haría cargo durante esos días de asuntos domésticos. Pasaron dos horas. De repente una de las lámparas amenazó con apagarse, y uno de los monjes dijo:
—Asistente, estate atento y no dejes que la lámpara se apague.
Entonces uno de los monjes le llamó la atención, diciéndole:
—No se debe hablar en la sala de meditación, y además estamos en voto de silencio durante siete días. No lo olvides.
Indignado porque dos de sus compañeros habían roto el voto de silencio, otro monje les reprendió:
—Es el colmo. ¿No recordáis que hemos hecho voto de silencio? Entonces el cuarto monje, desalentado, los miró y dijo a media voz:
—¡Qué pena! Soy el único que permanece en silencio.

miércoles, 26 de mayo de 2010

EL VISITANTE.

Se trataba de un importante funcionario. Llevaba una vida muy agitada y decidió pasar unos días en el monasterio budista. Fue allí y se instaló en una de las habitaciones. Durante tres días habló y habló con uno de los bonzos que le resultaba más agradable, pues se trataba de un hombre bonachón, de carácter apacible y bondadoso.
Al tercer día de estancia, al anochecer, el funcionario tomó un buen número de copas de vino y con voz entrecortada se atrevió a recitar un poema que decía:
Al pasar por un monasterio perdido entre los bambúes, me detuve a conversar con el bonzo.
Lejos de mi agitada vida, gocé de un momento de descanso.
Entonces el bonzo comenzó a reír.
—¿Por qué se ríe de tal manera? —preguntó extrañado el importante funcionario.
—Y el monje repuso:
Porque su momento de descanso me ha costado a mí tres días completos de cansancio.

lunes, 24 de mayo de 2010

TAO.


“No descuidar su lugar es perdurar. Morir sin perecer es longevidad.”


“El retorno es el movimiento del Tao. Frágil es el funcionamiento del Tao.”


“Cuando una persona superior escucha al Tao, lo practica diligentemente. Cuando una persona media escucha al Tao, ya lo conserva, ya lo extravía. Cuando una persona inferior escucha al Tao, ríe a carcajadas. Si no riera, no se trataría del Tao.”


“No existe mayor desgracia que la de no conocer cuánto es suficiente. No existe mayor catástrofe que la de obtener lo que se desea.”

sábado, 22 de mayo de 2010

LA VELA.


Se cuenta que el noble Ping de Dsin había cumplido setenta años. Tenía un músico ciego también de avanzada edad, que además era su confidente. El noble se lamentó:
¡Qué pena ser tan mayor! Ahora, aunque quisiera estudiar y emprender la lectura de libros importantes, ya es demasiado tarde para ello.
El músico ciego pregunto:
—¿Por qué no enciende la vela?
El noble se quedó perplejo con aquella respuesta. ¿Es que su súbdito trataba de mofarse de él? Dijo:
—¿Cómo te atreves, osado, a bromear con tu señor?
La irritación del noble era evidente.
Jamás bromearía un pobre músico ciego como yo con los asuntos del señor. Nunca osaría una cosa tal, pero prestadme un poco de atención.
El noble se calmó, y el músico ciego dijo:
—He oído decir que si un hombre es estudioso en su juventud, se labrará un futuro brillante como el sol matinal; si estudia cuando ha llegado a una edad mediana, será su futuro como el sol de mediodía; si empieza a estudiar en la ancianidad, lo será como la llama de una vela. Aunque la vela no es muy brillante, por lo menos es mejor que andar a tientas en la oscuridad.
Ese mismo día el noble comenzó a estudiar.

viernes, 21 de mayo de 2010

FRASES CELEBRES DE TAO.

“El sabio se encarga de los asuntos sin intervenir, enseña sin palabras.”


“No dar preferencia a los virtuosos, para que el pueblo no rivalice. No apreciar las mercancías difíciles de obtener para que el pueblo no robe. No mirar lo que se susceptible de deseo, para que el corazón no se perturbe.”


“El que se pone en puntas de pie. No está bien parado. El que anda a las zancadas. No progresa en su marcha. El que se mira a sí mismo. No está iluminado. El que está muy seguro de sí. No es prominente. El que hace ostentación. No obtiene méritos. El que se jacta. No perdura.”


“El buen andar no deja rastros. La buena palabra no tiene defecto. El buen contador no usa un ábaco. El buen cerrojo no tiene pestillos. Y sin embargo no puede abrirse. La buena atadura no necesita ligarse con cuerdas, sin embargo no puede desatarse.”

miércoles, 19 de mayo de 2010

LA PINTURA DEL EMPERADOR.

El emperador de la Dinastía Song decretó un concurso nacional a fin de seleccionar a los mejores pintores para la Academia Imperial de Bellas Artes. El mismo monarca escribió un verso para que los concursantes crearan su obra bajo ese título. El verso decía: «Un templo antiguo en la profundidad de las montañas.»
Miles de pintores participaron en el concurso, desarrollando su imaginación para interpretar el verso del emperador. Algunos de ellos dibujaron un templo antiguo en la falda de la montaña. Otros dibujaron un bosque del que se destacaba parte del tejado de una construcción antigua. Había quienes pintaron los muros rojos de los templos sobre un fondo de montañas, etc. Aunque el estilo pictórico marcaba dos tendencias fundamentales: la detallista y la esencial, en las obras presentadas al concurso se apreciaban dos denominadores comunes: el templo y las montañas.
Después de las primeras selecciones, quedaban cien pinturas para el final del concurso nacional. El mismo emperador formó parte del jurado. Los organizadores enseñaban uno a uno los cuadros al tribunal, a fin de obtener sus calificaciones. Al emperador no le llamaron la atención ninguna de las obras que le enseñaron, porque no le gustaba la expresión pictórica demasiado directa y realista. Dijo:
—La reproducción gráfica de un templo entre las montañas aminora el sentido poético del título y empobrece la imaginación y la espiritualidad del verso.
Cuando iba a retirarse desanimado, los cortesanos abrieron una pintura muy original: Allí no se veía ningún templo ni nada por el estilo. Sólo había un viejo monje que cargaba dos cubos de agua con un palanquín caminando por entre un bosque silencioso.
El emperador se quedó mirando este cuadro con sorpresa y gran satisfacción. Al cabo de un buen rato, exclamó:
—¡Magnifico! Éste es el que más me gusta. No se ve ningún templo, pero te parece que está cerca. Lo antiguo del monasterio está en la edad del monje. Ni hay montañas, pero el bosque lo evoca. Aparentemente falta una relación entre la pintura y el verso, pero el lenguaje alegórico del pintor invita a desarrollar nuestra imaginación, pensando en ese templo antiguo y las montañas que no se ven en el cuadro. Si el verso da una imagen del templo entre las montañas, la pintura sugiere un ambiente poético nada común.
Los demás miembros del jurado manifestaron su sincera conformidad con el criterio del emperador, eligiendo por unanimidad al autor de esta original obra como el primer ganador de este concurso.

domingo, 16 de mayo de 2010

IMITANDO LA BELLEZA.


Había en el reino Wu una mujer bellísima, llamada Xi Shi. Antes de que fuera elegida como Primera Dama del Reino, vivía en una calle céntrica de la capital. Cuando salía a lavar en el riachuelo, deslumbraba a la gente con su gracia y su encanto. Las chicas de la ciudad sentían admiración y envidia a la par de su extraordinaria y cautivadora belleza. Todo lo que llevaba se convertía en moda a los pocos días. Su gracioso andar era copiado por las doncellas, que la imitaban incluso cuando se secaba el sudor de la frente.
Un día, la bella mujer sintió dolor de estómago cuando caminaba por la calle. Tenía las cejas fruncidas por las continuas molestias abdominales. En eso, la vio una muchachita gorda y fea. Su ancha cara se iluminó, creyendo haber visto la clave de la belleza de la graciosa Xi Shi.
Desde aquel día, andaba siempre con las cejas fruncidas y una expresión de angustia. Pero le extrañaba que la gente, en vez de mirarla con simpatía, huía de ella más que nunca.

viernes, 14 de mayo de 2010

EL SAMURAI Y EL PESCADOR.


Durante la ocupación Satsuma de Okinawa, un Samurai japonés que le había prestado dinero a un pescador, hizo un viaje para recolectarlo a la provincia Itoman, donde vivía el pescador. No siéndole posible pagar, el pobre pescador huyó y trató de esconderse del Samurai, que era famoso por ser corto de genio. El Samurai fue a su hogar y al no encontrarlo ahí, lo buscó por todo el pueblo. A medida que se daba cuenta que no lo encontraba se volvió furioso. Finalmente, al atardecer, lo encontró bajo un barranco que lo escondía de la vista. En su enojo, desenvainó su espada y dijo: "Qué tienes para decirme", le gritó.
El pescador replicó, "Antes que me mate, me gustaría decir algo. Humildemente le pido esa posibilidad." El Samurai dijo, "Ingrato! Te presto dinero cuando lo necesitas y te doy un año para pagarme y me retribuyes de esta manera. Habla antes que cambie de parecer."
"Lo siento", dijo el pescador. "Lo que quería decir era ésto. Acabo de comenzar el aprendizaje del arte de la mano vacía y la primera cosa que he aprendido es el precepto: 'Si alzas tu mano, restringe tu temperamento; si tu temperamento se alza, restringe tu mano."
El Samurai quedó anonadado al escuchar esto de los labios de un simple pescador. Envainó su espada y dijo: "Bueno, tienes razón. Pero acuérdate de esto, volveré en un año a partir de hoy, y será mejor que tengas el dinero." Y se fue.
Había anochecido cuando el Samurai llegó a su casa y, como era costumbre, estaba a punto de anunciar su regreso, se vio sorprendido por un haz de luz que provenía de su pieza, a través de la puerta entreabierta.
Afinó su ojo y pudo ver a su esposa tendida durmiendo y el contorno impreciso de alguien que dormía a su lado. Muy sorprendido y explotando de ira se dio cuenta de que era un samurai!
Sacó su espada y sigilosamente se acercó a la puerta de su pieza. Levantó su espada preparándose para atacar a través de la puerta, cuando se acordó de las palabras del pescador: "Si tu mano se alza, restringe tu temperamento; si tu temperamento se alza restringe tu mano."
Volvió a la entrada y dijo en voz alta. "He vuelto". Su esposa se levantó, abriendo la puerta salió junto con la madre del Samurai para saludarlo. La madre vestida con ropas de él. Se había puesto ropas de Samurai para ahuyentar intrusos durante su ausencia.
El año pasó rápidamente y el día del cobro llegó. El Samurai hizo nuevamente el largo viaje. El pescador lo estaba esperando. Apenas vio al Samurai, este salió corriendo y le dijo: "He tenido un buen año. Aquí está lo que le debo y además los intereses. No sé cómo darle las gracias!"
El Samurai puso su mano sobre el hombro del pescador y dijo: "Quédate con tu dinero. No me debes nada. Soy yo el que está en deuda."

jueves, 13 de mayo de 2010

LA SOMBRA.


Un aspirante espiritual recorrió enormes distancias para finalmente encontrar a un maestro que vivía en una densa jungla. Se presentó ante el maestro y le rogó:
—Por favor, venerable anciano, ruego de vuestra iluminada bondad que me instruyas espiritualmente. El maestro le pidió:
—Ve allí donde puedas recibir los rayos del sol y dime si se proyecta tu sombra contra el suelo.
El discípulo hubo de caminar durante varias horas para salir del espeso bosque y poder recibir los rayos solares. Vio, obviamente, cómo la sombra de su cuerpo se reflejaba en el suelo. Luego regresó ante el maestro, y entonces éste le dijo:
—Desnúdate. Ahora ve y cuéntame si tu cuerpo proyecta su sombra expuesto a los rayos del sol.
Tras varias horas de caminata, el discípulo halló un claro y recibió los rayos del sol. Después regresó junto al anciano, que le preguntó:
—Desnudo, ¿también has proyectado sombra? —Claro, señor, así ha sido.
El maestro le dijo:
—De igual modo que vestido o desnudo proyectas la sombra de tu cuerpo en cualquier lugar, situación o circunstancia, tú eres el testigo. Descubre quién es el testigo y habrás empezado a descubrir quién eres tú. Persevera. Más allá de la sombra está tu cuerpo; más allá de tu cuerpo, está tu mente; más allá de tu mente, está tu testigo... Descubre qué está más allá del testigo.
Agradecido, el discípulo iba a volver a su hogar. Cuando se estaba alejando, el maestro le dijo:
—iAh!, y recuerda que del mismo modo que tu cuerpo proyecta su sombra vestido o desnudo, las cosas son tal cual son sin importar que las vivas sereno o perturbado.

miércoles, 12 de mayo de 2010

LA SABIDURIA DE CONFUCIO.

“Es preciso que los hombres conozcan el mal para poder evitarlo y entregarse a la práctica del bien.”


“El hombre noble conserva durante toda su vida la ingenuidad e inocencia propias de la infancia.”


“Si no quieres que se sepa, no lo hagas.”


“El barro se endurece al fuego, el oro se ablanda.”


“Los defectos y faltas de los hombres dan a conocer su verdadera valía. Si examinamos con atención las faltas de un hombre, llegaremos a conocer si su bondad es sincera o fingida.”

sábado, 8 de mayo de 2010

CONFUCIO.


“Aprender sin pensar es inútil. Pensar sin aprender, peligroso.”


“No debe afligirnos el que los hombres no os conozcan. Lo lamentable es que no seáis dignos de ser conocidos por los hombres.”


“El silencio es el único amigo que jamás traiciona.”


“EL noble sólo busca la verdad y no se aferra con ciega obstinación a su criterio.”

miércoles, 5 de mayo de 2010

FELICIDAD.

Huang un campesino del sur de China había nacido y trabajaba en el campo que había heredado de su padre. Vivía con su esposa y su pequeño hijo.
Huang deseaba lo mejor para su hijo y creía que lo mejor para él era ir al pueblo cercano a trabajar, no quería que su hijo pasara toda su vida en el campo, igual que él.
Huang se levantaba muy temprano y pasaba todo el día en las plantaciones de arroz, aún así debía soportar las frecuentes tormentas, vientos y heladas que en poco tiempo arrasaban con el trabajo de meses. Aún así, Huang no se rendía, llegaba a su modesta casa y se reconfortaba con el amor de su familia. Todo el trabajo y esfuerzo no rendía lo suficiente para llevar una buena vida, pero él era consciente de que debía continuar por su familia.
Cierto día mientras trabajaba en el campo, cerca de su casa; su hijo corrió hacia él. Huang estaba muy cansado y sin fuerzas, pero su hijo lo abrazó muy fuerte y le dijo al oído: -Cuando sea mayor quiero ser como tú.
Huang sorprendido preguntó: -¿Por qué?
Su hijo con una amplia sonrisa respondió:- Porque quiero ser feliz y hacer que mis hijos sientan lo mismo que yo.

lunes, 3 de mayo de 2010

CONFUCIO.

“Por muy lejos que el espíritu vaya, nunca irá más lejos que el corazón.”


“Una casa será fuerte e indestructible cuando esté sostenida por estas cuatro columnas: padre valiente, madre prudente, hijo obediente, hermano complaciente.”


“Es más fácil apoderarse del comandante en jefe de un ejército que despojar a un miserable de su libertad.”


“Exígete mucho a ti mismo y espera poco de los demás. Así te ahorrarás disgustos.”


“Si ya sabes lo que tienes que hacer y no lo haces entonces estás peor que antes.”

Entrada destacada

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