domingo, 6 de junio de 2010

EL ORGULLO.


Alguien dijo un día: “Hay dos tipos de orgullo, el interno y el externo. Un Samurai que no posee los dos es de utilidad dudosa.”
El orgullo puede ser comparado con la hoja de un sable. Debe afilarse y luego volverse a colocar en la vaina. De vez en cuando, es desenvainada, sostenida y limpiada para volverla a envainar. Si el sable de un Samurai siempre está desenvainado, si está siempre levantado, la gente le temerá y le será difícil tener amigos. Si por el contrario, no lo saca jamás de su vaina, la hoja se enmohecerá y la gente no temerá al que lo lleva.

2 comentarios:

  1. Siempre sabios los samurais. Tenemos que saber utilizarlo en el momento apropiado. No sé si estoy equivocada pero a uno de ellos le llamo tener amor propio, pues sin él, los demás creen que pueden comerte sin mas.
    Gracias por pasear por mi casa, ha sido una visita entrañable.
    Un saludo y que pases una excelente semana.

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  2. Gracias Edda por tu comentario, una excelente semana para ti también. Un gran saludo, Oz.

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